Palermo:Trabajo infantil y explotación de menores

    Están allí, no solo a la vista de todos, sino que además, son muchos los que en un barrio de gente de clase media alta, que se supone consumen información de los distintos medios de prensa, se valen de la necesidad económica de estos menores que realizan trabajos por un monto muy inferior al que deberían abonar si los «clientes» de turno lo hicieran en los locales habilitados para esos efectos.

Ya por el año 2011, un informe de la OIT, reflejaba que en el mundo, 215 millones de niños trabajadores realizaban actividades peligrosas o de riesgo, y que 1 niño muere por minuto relacionados a accidentes, enfermedades o padecen traumas psicológicos.

En América Latina se calculan unos 14.000.000 y en Argentina la cifra oficial del Ministerio de Trabajo de la Nación estima que rondan los 456.000, cifra que en el 2012 sufrió un considerable aumento por la situación económica de muchos hogares sin que exista una cifra real actualmente.

Las labores de riesgo pueden tener un impacto muy severo en los cuerpos y mentes frágiles de los niños y los sectores más comúnes son la agricultura, la pesca, el servicio doméstico, la minería, el cartoneo y la venta ambulante, olvidando mencionar el informe la mendicidad a la que son sometidos por padres o tutores algunos menores.

La tasa de accidentes y muertes son obviamente más comúnes en los menores que en los mayores.

La ley 26.390 prohibe «el trabajo de las personas menores de dieciséis años en todas sus formas, exista o no relación de empleo contractual, y sea éste remunerado o no». Sin embargo, según datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, realizada por la Universidad Católica Argentina (UCA), en la Argentina urbana cerca del 17 por ciento de los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años realiza actividades domésticas de modo intensivo y/o trabaja por su cuenta para ayudar económicamente a su familia.

Asimismo, se calcula que 6,9 por ciento realiza únicamente trabajos domésticos como cuidar a sus hermanos menores, preparara la comida y participar de las tareas del hogar (3,5 por ciento en los niños y 14 por ciento en los adolescentes), 8,7 por ciento realiza trabajos no domésticos (3,7 por ciento en los niños y 19 por ciento en los adolescentes) y 1,4 por ciento realiza ambas actividades, es decir tareas domésticas y no domésticas (0,3 por ciento en la niñez y 3,6 por ciento en la adolescencia).

Estos datos sólo dan cuenta de lo que ocurre en la ciudad. En la Argentina rural abunda el trabajo infantil, muchas veces en condiciones infrahumanas. La recolección de hortalizas y hierbas aromáticas, el corte de ladrillos, y la recolección de leña figuran entre las principales actividades e implican muchas veces el manejo de substancias tóxicas y herramientas peligrosas.

El trabajo infantil refuerza las desigualdades al afectar la educación de los chicos.  Se estima que el ausentismo escolar concierne el 9,1 por ciento de los niños y adolescentes de trabajadores de 5 a 17 años, mientras que entre los no trabajadores es de 3,9 por ciento.

En el barrio de Palermo, con los años han ido creciendo los grupos de menores que realizan tareas que por Ley no deberían realizar, a pesar de ello, ni el Estado Nacional, ni el Gobierno de la Ciudad realizan controles al respecto, los móviles y policías de las Comisarías 21, 19, 23, 25 y 53 parecen prestar atención a esto.

Muchos de los menores que tratan de subsistir o ayudar a sus familias con trabajos callejeros o mendigando, suelen ser además, víctimas de abusadores que no dudan en prostituír a estos, muchas denuncias se han hecho respecto a los menores que merodean las proximidades del Alto Palermo y los adultos que los buscan para tener sexo a cambio de dinero o regalos, a pesar de ello, nada han hecho las autoridades en concreto, aduciendo que los menores prefieren «esa forma de vida».

En una recorrida pude observar con indignación, como un grupo de chicos, lavaban en la vía pública (algo no permitido), un auto particular y un taxi, en la calle Mansilla al 3700 a metros de Jerónimo Salguero, en la puerta de la lavanderia y tintoreria Mansilla, mientras un vecino les preguntaba cuánto cobraban por lavarle el auto cuando terminaran, los chicos por un lavado completo cobran $35.- a repartir entre cinco, cuatro de los cuales se pueden ver en las fotografías que acompañan la nota.

En defenitiva, mientras algunos padres comentaban que les preocupa la inseguridad, que reclaman mayor presencia policial y que se cumpla la Ley, muchos de ellos suelen solicitar los servicios de los menores que buscan alguna tarea que les deje algo de dinero para comer ellos o sus familias.

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