Contaminación y corrupción en el arroyo Santo Domingo

P1440301Los delitos vinculados al medio ambiente, han tomado en la década de los 90 una masiva difusión a nivel mundial, las recomendaciones de organizaciones mundiales, el trabajo y la difusión de la contaminación que realizaron las distintas ONG, gracias a la masividad actual de los medios y los recursos tecnológicos, hicieron que los gobiernos adhieran diferentes tratados y protocolos para cuidar el medio ambiente. Esto a pesar que mientras se firmaban estos tratados los mismos gobiernos por detrás negociaban con los nuevos actores, los que lucran con los desechos tóxicos.

Esta dualidad de tener una política ambientalista para la vidriera y otra muy distinta para beneficio personal, ya no es privativa de poderosos países y empresas internacionales, la corrupción en delitos ambientales, se da también en ámbitos de poder más reducidos como puede ser un municipio.

Avellaneda, es uno de esos tantos partidos del conurbano bonaerense con graves problemas a nivel ambiental. La existencia de fábricas sin controles estatales, que utilizan químicos para su actividad y que no son tratados antes de ser descartados, ha generado un ambiente poco sano del que no muchos vecinos están informados.

Para hacer una breve introducción sobre la importancia que tiene proteger el bien jurídico de lo que daña el delito ambiental, debemos decir que no se trata de proteger el bien jurídico de una persona, sino que son de carácter colectivo. Curiosamente, los gobiernos incluso los municipales, parecen no prestarles la debida atención a la protección de los derechos colectivos, a contrario sensu, suelen beneficiar los negocios de unos pocos amigos empresarios, cuando no son ellos mismos los beneficiados con las obras.

Por los bienes jurídicos que se protegen, los delitos ambientales, afectan además derechos constitucionales enmarcados en lo más profundo de los derechos humanos, como lo es el derecho a la vida, a la salud a un ambiente sano y seguro. Tal vez, porque muchos de los funcionarios nacionales, provinciales y municipales que se ocupan de los derechos humanos no han tenido una formación en lo que es el derecho constitucional, ocurre que solo parecen ocuparse de descubrir placas y realizar informes destinados a lo que llaman “memoria”, pero dejan de lado la vida de miles de vecinos, expuestos y a los que deberían representar, acompañar y asesorar. Porque los daños ambientales, no solo afectan de forma presente, son un daño a generaciones futuras.

Esto que escrito parece tan sencillo de entender, no es de interés para muchos de los funcionarios que deberían ocuparse del tema, incluidos los propios Fiscales de cada jurisdicción, por desconocimiento, o por comodidad, en Avellaneda, existen focos de contaminación ambiental a simple vista. Podemos citar como uno de los mejores ejemplos las localidades de Dock Sud con su Polo Petroquímico y las empresas que allí se encuentran, el constante crecimiento de depósitos de containers, Sarandí, con las curtiembres y fábricas de distintos rubros, Villa Domínico, con el arroyo Santo Domingo, el CEAMSE, y los pasos de tuberías de gas y combustible que las empresas no señalizan como corresponde. Todo esto por la inacción estatal, por la corrupción, por el excelente negocio que implica “aprobar” obras sin los debidos controles o estudios de impacto ambiental.

Pero no solo el rubro de las empresas que uno sabe son contaminantes por el rubro, existe contaminación ambiental por clínicas privadas que en Avellaneda no son inspeccionadas, quien escribe pudo comprobar y denunció en la justicia el incumplimiento y el delito cometido por parte de la Clínica Nuestra Señora de la Dulce Espera en cuanto a los residuos patológicos, y si algún funcionario cree que lo arrojado a la vía pública sin las medidas de seguridad exigidas por la Ley no es tan grave, por favor que nos permita visitarlos en sus despachos a desparramarles esa basura en sus escritorios y que trabajen con esos materiales una semana.

Reitero, los delitos ambientales, perjudican a la sociedad y la protección es colectiva, es decir, mucha gente, para que se entienda.

Con esta necesaria introducción para comprender el alcance de los delitos ambientales y su descripción, de que no se trata simplemente de la basura que uno ve flota en el arroyo, sino que existen otros riesgos y peligros invisibles a los ojos del vecino común, que no por eso es menos dañino, como se ha mostrado en publicaciones de otros medios, el caso de tubos de liberación de gases tóxicos de la parte que se encuentra entubada del arroyo Santo Domingo, salidas que en varios casos se encuentran en plazas donde concurren criaturas, y que incluso de una forma que es incomprensible, el propio Defensor del Pueblo de Avellaneda, Sebastián Vinagre ha reconocido son tóxicos en la publicación de 24CON, no ha hecho casi nada de lo que debería hacer como defensor, personalmente sigo esperando de este señor el informe sobre el presupuesto de la defensoría, porque uno ve cada vez más publicidad con su cara por Avellaneda, pero pocas respuestas a los reclamos de los vecinos, como por ejemplo, el reclamo justo, oportuno e importante de quienes se han negado a la construcción del puente de la calle Merlo en el arroyo Santo Domingo.

Y digo en el arroyo, porque sin que se informara como corresponde a los vecinos en una trucha reunión vecinal, nadie ha visto los informes técnicos del puente, mucho menos el informe de impacto ambiental, ya que según expertos, hubiera sido mejor un puente por sobre el arroyo, que romper parte de los paneles de contención para construir en la forma que se está realizando, y no hay que olvidar, que esos paneles de contención costaron millones de pesos y aliviaron las inundaciones que sufrían quienes viven en la zona.

Tan curiosas son las justificaciones políticas de esta construcción, que por ejemplo se le ha dicho a los vecinos que con las bombas colocadas no hay riesgo de inundación, pero resulta que los vecinos viven en el lugar, se conocen entre ellos y muchos aseguran que el uso de las bombas está dado en concesión a la pareja de una mujer de nombre Cristina que preside el Club Sociedad de Fomento Unión de Domínico, de la calle San Vicente 660, el cual, pasó de ir al centro de bombeo en bicicleta a comprarse una camioneta del tipo 4X4, razones por las cuales Tito, no tiene buena reputación entre los vecinos.

El arroyo, es una cloaca a cielo abierto, basta acercarse a la zona para poder sentir el olor nauseabundo que de allí se emana y sentir en minutos la irritación de ojos, nariz y garganta.

En estos días de reuniones con especialistas en medio ambiente, nos comentaban que no se entendía el lugar donde se edificio el Hospital de Wilde, dado que por la cercanía con el paso del tren, en ningún país serio se hubiera permitido la edificación de un hospital por los movimientos que produce el paso del tren y por ejemplo una cirugía compleja, adivinen quién era el Secretario de Obras Públicas, el ingeniero Jorge Ferraresi.

Las denuncias por contaminación y pedidos de informes sobre los arroyos Santo Domingo y Sarandí, no son nuevos, oportunamente el político Sergio Carlos Nahabetian, oriundo de Avellaneda, ex Secretario de Gobierno y con otros cargos en el municipio local, siendo diputado formalizó un pedido de informes sobre la contaminación del arroyo Santo Domingo. Destacaba el pedido de informes, el hecho de la contaminación de estos afluentes no solo afectaba a los vecinos de Avellaneda, sino también de Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora, Florencio Varela y Almirante Brown.

La respuesta por ese entonces del municipio de Avellaneda, bajo la conducción del hoy senador Cacho Álvarez de Olivera, fue reconocer las denuncias, pero advertir que la jurisdicción era compartida con la provincia y la Nación, es decir, que parecía muy difícil que se pongan de acuerdo en esto, aunque uno los suela ver a todos juntos para las fotos en las campañas políticas, cuando de trabajar se trata, es otra cosa.

Desde el 2008, han pasado algunos años y la falta de compromiso de los políticos han sumado casos de enfermedades producidas según los médicos tratantes por factores contaminantes, ya por el año 2007, Juan Carlos Longhi, vecino de Dock Sud presidía la Asociación Ambiente Sur y el Frente Ecologista del Sur, denunciaba que la contaminación ambiental no resistía más en la zona, la falta de controles, la irresponsabilidad de las empresas en el tratamiento de los residuos, había generado un alerta en la salud de los pobladores de Villa Inflamable, donde no existían censos oficiales y eran los propios afectados los que lo hacían juntando datos de internaciones y tratamientos en distintos centros de salud, generalmente de Capital Federal, ya que los centros locales evitaban mencionar como causales de las enfermedades a cuestiones de contaminación ambiental.

Casi nada ha cambiado, muchos vecinos se han enfermado, algunos han muerto por enfermedades complejas derivadas de la contaminación, y otros deben vivir el día a día con afecciones menores, como ser, la irritación de los ojos, nariz, boca o simplemente una toz que no pueden explicar los médicos por otro origen que no sea un factor irritante en el aire.

Algunos vecinos que se han organizado aprovechando las redes sociales, describen como enfermedades comunes entre los que viven en las inmediaciones del arroyo Santo Domingo, alergias, resfríos prolongados, fibrosis pulmonar, enfermedades derivadas de la presencia de plomo en sangre, leucemia, manchas en la piel, afecciones visuales.

La actual diputada nacional Victoria Donda, fue una de las defensoras del medio ambiente local, y una de las que impulso las denuncias por contaminación ambiental en sintonía con la posición del Movimiento Libres del Sur, una curiosidad, que nos muestra como los refranes no pasan de moda y que dice que por interés baila el mono, el actual subsecretarios de Medios y Audiovisuales del municipio Federico Taboada, era un “militante” pro ambientalista, hoy devenido en “maquillador” de quienes ponen los negocios personales por sobre la salud de la población.

Para concluir el presente informe periodístico, la frutilla de la torta la corona la ya injustificable conducta del secretario general de la UOCRA Lanús-Avellaneda y concejal de Avellaneda Héctor Villagra, de no fiscalizar las obras donde se emplea a obreros de la construcción, de no hacer cumplir con las normas básicas de seguridad e higiene, en las fotos que acompañan el informe, se pueden ver carteles con las indicaciones que están como un decorado, esto no es la primera vez que pasa, ya hemos mostrado videos y fotografías de obras donde se incumplen las normas y el dirigente sindical no ha dicho nada, cree en su amplia impunidad, que puede hacer lo que quiere, que está por sobre el resto de las personas y le vamos a pedir que en lugar de ir al HCD con “sus muchachos” mejor los mande a inspeccionar las obras, a trabajar en beneficio de sus afiliados, esos que con la cuota le permiten vivir con lujos, esos que con su cuerpo, con su transpiración hacen que usted beba y despilfarre dinero en el Bingo de Avellaneda, gánese su sueldo o renuncie, así usted es un impresentable, señor Villagra.

Seguiremos la evolución de la denuncia de los vecinos, acompañaremos el trabajo que desde la FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) que ha comenzado a participar del asesoramiento a los vecinos, que solo quieren que se los cuide, que se los respete, todos coinciden en que es un tema pendiente el saneamiento del arroyo, que pasan las gestiones y todo es más de lo mismo.

Señores concejales de Avellaneda, miembros de:

Comisión de Política Ambiental, Calidad de Vida y Planeamiento: Lata, Maia (Presidente); Gutiérrez, Benicio (Vicepresidente); Perini, Tamara; Villagra, Héctor; Sánchez, Manuela; Galetovich, Rodrigo; Machado, Orlando; Conde, Rubén; Leiva, Ramón, pónganse a disposición de los vecinos.

-Comisión de Salud: Graiño, Miriam (Presidente); Sánchez, Manuela (Vicepresidente); Perini, Tamara; Griego, Ernesto; Lata, Maia; Conde, Rubén; Lewicki, Daniel; Leiva, Ramón; Gutiérrez, Benicio.

-Comisión Obras y Servicios Públicos, Transportes y Comunicaciones:  González Santalla, Emmanuel (Presidente); Gamarra, Jorge (Vicepresidente); Villagra, Héctor; Juárez, Verónica; Perini, Tamara; Lata, Maia; Alice, Sandra; Graiño, Miriam; Sdrubolini,  Concepción.

Les recomiendo a los políticos, funcionarios y mencionados en la publicación que antes de ofenderse nos demuestren que han agotado todo lo que está a su alcanse, o basta con hacer pedidos genéricos para justificar su intervención, necesitamos compromiso, a los Fiscales de nuestra ciudad o sus superiores les pedimos compromiso, recuerden que los delitos ambientales afectan a la sociedad en su conjunto y a las generaciones futuras, no lo olviden.

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Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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