Presentan el libro «Vejeces y géneros. Memorias de resistencias, luchas y conquistas colectivas»

La obra, producida desde el Trabajo Social en el campo gerontológico, resalta las voces de las y los protagonistas que escriben la historia con sus propias vidas militantes por los derechos humanos, los derechos de las mujeres y las disidencias.

Buenos Aires, miércoles 24 de noviembre de 2021. Este libro habla sobre los envejeceres y, al mismo tiempo, deconstruye la vejez con relatos que van desde lo biográfico y personal contando la historia colectiva, proponiendo una invitación para pensarnos. En sus páginas se recupera la memoria entendida como un dar sentido al pasado pensado desde los procesos sociales, permitiendo la recuperación de las voces y los sentidos de «otrxs», de aquellos y aquellas que aparecen como «sin voz» en algunos discursos, pero que sin embargo, son quienes construyen los procesos históricos con sus propias vidas. Se presentan entrevistas en primera persona, que recuperan la noción de legado como un saber acumulado en la trayectoria de vida. 

«La propuesta introduce también la idea de ´vejeces en plural´, de la diversidad de formas de transitar y habitar esta etapa etárea. Estas miradas se inscriben en el marco de la gerontología crítica

y de la perspectiva decolonial, presentando también a la militancia como una forma de vida, como experiencia que hilvana lo subjetivo con lo histórico, lo personal con lo colectivo. Los y las protagonistas de los siguientes capítulos, se presentan entonces no solo como transmisores de una historia pasada, sino como constructores del presente», comentaron Romina Manes, Marianela Carchak Canes y Yaiza Merlo Laguillo, editoras del libro publicado por UBA Sociales y disponible en la web.

Los capítulos se presentan a lo largo de 14 testimonios de personas mayores que transitan entre contextos opresores, mandatos hegemónicos y heteronormativos, pero también entre la deconstrucción y la acción colectiva que lxs investigadorxs ponen en primer plano. La obra, producida y sentida desde el Trabajo Social en el campo gerontológico, resalta las voces de las y los protagonistas, que escriben la historia con sus propias vidas militantes por los derechos humanos, los derechos de las mujeres y las disidencias.

Historias con legado

En el capítulo «La escucha como visibilización» se alude a la construcción de un legado desde los márgenes y el valor testimonial de las narrativas en primera persona.  Luego, en «Envejecimiento en contexto. Trayectorias como espejos de época» hay un abordaje en el proceso de envejecimiento en clave histórica, situada y decolonial. «Vejeces militantes y activistas. El camino hacia la concreción de una utopía» plantea la militancia por los derechos humanos como proyecto de vida que tensiona el edadismo imperante en nuestras sociedades.

En tanto, el cuarto capítulo, «Nuestra mayor venganza será llegar a viejas…. para hablar y contar» da cuenta de la esperanza de vida de las personas trans, su activismo, los lazos que se tejen al interior del colectivo, así como el legado promovido por parte del Archivo de la Memoria Trans. 

Asimismo, en «La vejez como una experiencia novedosa. Identidad, solidaridad y lucha de la comunidad trans en Argentina» alude a las particularidades del envejecimiento en las personas travesti trans, cuestiona los modos normados de la corporalidad de quienes integran el colectivo, y se detiene en el genocidio que vivenciaron. 

Por otro lado, en «Deseos que desafían», Norma Castillo relata su historia de vida, el descubrimiento de su deseo sexual y cómo llegó a ser la primera mujer en Latinoamérica en contraer matrimonio con otra. 

En el capítulo «Envejecer como un acto político y militante»,  se narra la militancia vinculada a los derechos de las personas con VIH, de las personas mayores y de las disidencias. 

En «Soy un viejo gay. Una historia de cuestionamientos, interpelaciones, indisciplinamiento y construcción grupal contra la discriminación», Ricardo Carreras relata como fue el reconocimiento de su sexualidad, la coordinación de grupos de varones gays, y la construcción constante de una identidad multifacética. 

Asimismo, en el capítulo «Envejecer en la diversidad», Graciela Balestra refiere a la experiencia de Puerta Abierta, primer centro LGBT+ del país, a las singulares propias de las personas mayores pertenecientes a dicho colectivo entrecruzando ello con su propia historia.

«La nuestra es una lucha contra toda desigualdad», en tanto, refiere al recorrido militante de Nina Brugo, su exilio, cómo se acercó al feminismo y su desempeño en el marco de la Campaña por el aborto legal, seguro y gratuito. En sintonía, en «Soy histórica de la campaña y una histórica de mi propia vida», Martha Rosemberg historiza y sitúa al movimiento que luchó por el reconocimiento legal de la interrupción voluntaria del embarazo, las implicancias que la pandemia tuvo sobre este proceso y su involucramiento en este proceso. 

En cuanto a «Envejecer haciendo historia. La lucha por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito en Argentina», Elsa Schvartzman cuenta los modos de transmitir la experiencia vivida a las generaciones más jóvenes, el impacto de la lucha por el derecho al aborto en las mujeres mayores y las tareas pendientes en esta nueva etapa. 

Por su parte, en «La venganza de seguir los propios deseos en la vejez», Ana Gallardo expone sobre cómo la expresión artística asume una forma política y de resistencia, cuáles son los modos en que se manifiesta la violencia en la vejez, y la experiencia de Escuela de envejecer.  

Mientras que en «Género, Políticas públicas y cuidados. El relato de una militancia que no pide permiso y no se jubila», Virginia Franganillo hace referencia a la participación política de las mujeres en nuestro país a partir de los ’70, el cruce entre peronismo y feminismo, cómo su compromiso militante se vio interpelado por la pandemia, y el abordaje de las políticas de cuidados. 

Con «Nosotras «las madres» no nos callamos más. Una historia de lucha contra la trata», Margarita Meira alude a la sabiduría que condensa ser vieja, el trabajo incansable que se desarrolla desde la Asociación Madres de Víctimas de Trata, el abolicionismo, y por qué los prostíbulos son considerados centros clandestinos de violación.  

En paralelo, en «Levantar la bandera de Carolina. Una historia de lucha contra la violencia de género», Edgardo Aló se refiere a la lucha que emprende a causa del femicidio de su hija y cómo se puede educar para la no violencia. 

En sintonía, en el último capítulo, «No avancemos con los ojos cerrados. Cuestionar las masculinidades, propias y ajenas», Marcelo Romano se explaya respecto a su recorrido en el abordaje de la violencia de género, particularmente, su trabajo con dispositivos grupales de varones, y aporta una mirada crítica sobre las nuevas masculinidades.

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