Avellaneda: Los concejales oficialistas deberían ser denunciados penalmente por avalar el maltrato animal y el trabajo infantil

En la última sesión del HCD de Avellaneda, quedó en evidencia que los concejales que integran el oficialismo, empezando por el Presidente del HCD Hugo Barrueco, son unos ignorantes y cómplices de delitos tipificados en la Ley, pero que para el bloque del oficialismo se justifica en la situación económica.

Los medios locales, cómplices de los políticos de turno en lugar de informar a los vecinos se limitan solo a contar el relato que los que les pagan la pauta les bajan, así tanto de un lado como del otro, falta información real.

Que dijeron los medios sobre el NO tratamiento de la prohibición de la tracción a sangre en Avellaneda:

La sesión se atrasó hasta las 12:40 debido a que afuera del recinto se manifestaron integrantes del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) para pedir que no se trate el expediente impulsado por Juntos sobre la prohibición de la tracción a sangre en el distrito. También estaban presentes representantes de asociaciones proteccionistas de animales.

En ese marco, concejales del oficialismo y la oposición salieron a dialogar con los referentes del MTE como el presidente del bloque de concejales de Juntos, Maximiliano Gallucci, y la edil del Frente de Todos María Alba González. Acordaron postergar el tratamiento del expediente para que vuelva a comisión y que la semana que viene se junten todos en una reunión para conocer la postura del Movimiento de Trabajadores.

De la sesión participaron todos los ediles del Frente de Todos mientras que por Juntos faltó Orlando Machado y el representante del bloque de “Avellaneda Puede”, Lucas Yacob, pidió licencia por problemas personales y su lugar lo tomó Yesica Argañaraz.

Bueno la realidad es que no hay interés genuino de parte de los concejales de prohibir la tracción a sangre y llama mucho la atención de que el bloque que preside Maximiliano Gallucci, que lo integran varios abogados, no hayan recurrido a la justicia para que se cumpla la Ley y se termine con la explotación de los equinos y los menores que suelen ir en los carros, exponiéndose a riesgos por las condiciones de vulnerabilidad en la que se los lleva.

Para comenzar, el MTE y el supuesto gremio de carreros que no es tal, no tienen legitimidad ni legalidad alguna para pretender imponer su voluntad, de hecho en Avellaneda, con la complicidad del municipio se han apropiado de fábricas, terrenos y viviendas, junto a supuestas agrupaciones de fábricas recuperadas, pero todas con mismos referentes y conductores, en sus marchas y reclamos dicen sostener a los excluidos y bancar «ollas populares» cuando en realidad son parte de unos millonarios negocios inmobiliarios motorizados por políticos como el senador provincial Emmanuel González Santalla, quien tiene un record de proyectos para expropiar inmuebles, la mayoría de ellos en el partido de Avellaneda, por los cuales el municipio ha gastado millones de dólares y han tenido muchos de ellos como destino ser usados por agrupaciones políticas y no en beneficio de todos los vecinos.

Incluso, los movilizadores de estas agrupaciones ni siquiera viven en Avellaneda, lo que deja en evidencia que la supuesta lucha no es por sus vecinos, sino por sus socios políticos, hay impresentables que han encontrado en la pobreza negocios excelentes.

Pero esto ocurre con la complicidad del cuerpo de delegados completo, porque Juntos por el Cambio deja que hagan un negocio millonario con el reciclado, mientras ellos tienen un negocio superior con el tratamiento de la basura patológica que llega del exterior a la Argentina.

Si supuestamente estas agrupaciones viven de huertas y otras actividades, no se justifica entonces que sigan pidiendo por el trabajo de los carreros, la humanidad evolucionó y es necesario terminar con el maltrato animal, existen los carros que pueden empujar una persona, bicicletas y hasta motos para la actividad, bien podrían compartir una parte de sus millonarias ganancias con los excluidos que dicen defender.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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