Alberto Fernández y un gobierno de fantasías que no remonta

Hace meses que vengo sosteniendo que el presidente de la Nación Alberto Fernández no demuestra tener la capacidad para gobernar, a su debilidad en hacer cumplir sus propias medidas, se le suma un gabinete de ministros que son un rejunte de egos más preocupados por ellos que por el bien de la Argentina, cero patriotismo y mucho divismo.

Este situación podría ser hasta colorida si la Argentina no estuviera en una profunda crisis que no es solo económica, la corrupción y la impunidad enquistada en los tres poderes de la República, dejan un pueblo que se siente cansado y defraudado, para peor, los que han gobernado y muchos de los que hoy están gobernando, sean intendentes, gobernadores o el propio presidente creen que están donde están por ser virtuosos, cuando la realidad es que no habiendo opciones se vota un cambio que termina resultando igual o peor.

Para que se entienda, los ciudadanos argentinos tenemos un equipo de fútbol de baja categoría con jugadores que nos cuestan muy caro, que no aportan nada y para peor que nunca han jugado en equipo, entonces pensar que algo puede salir bien es ser un ignorante o un imbécil.

Con la excusa válida pero agotada de la pandemia, el gobierno nacional no para de dar señales de que se «cagan» en los ciudadanos, saben que hay una crisis en los comercios y la industria, pero aún así autorizan suba de tarifas de empresas que ganaron millones durante años sin invertir, que nunca hicieron un esfuerzo pero van y aprietan donde ya no dan más, cuesta entender esa lógica de manera sana, solo se sostiene en el hecho de que todos los políticos son iguales y que solo cambian las formas cuando gobiernan, para que se entienda, Macri se mostraba sonriendo con los empresarios poderosos, los puso como funcionarios y no tenía problemas en decir que el que no puede pagar que no consuma y ahora te dicen que están peleando por todos, que hay que hacer un esfuerzo, que cuidan al que menos tiene pero la realidad es que desvisten un santo para vestir otro y eso no es ni cuidar ni crecer, es «vender humo».

Decir que el principal enemigo a vencer es la inflación y en la práctica aumentar servicios a comercios y empresas no es otra cosa que fomentar la suba de precios, si los costos de servicios o producción son más caros, el resultado lógico es que el precio del producto aumente, es básico, no se entiende como un profesor universitario y político con años de experiencia sigue diciendo una cosa y haciendo otra.

A esto que es acelerar el caos se suma que el esfuerzo nunca es de los políticos y no hablo de que se bajen los sueldos, hablo de pensar, si estás en crisis, si te quejas con razón de la deuda que te dejó el anterior, es poco inteligente pedir más créditos y más si el destino de ese crédito no es claro como ocurre con el Ministerio de la Mujer, Diversidad y Género que conduce la ministra Alcorta, digo, ahorrar también es saber administrar.

Los invito a escuchar la editorial del Sindical Radio, gracias a todos.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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