Soledad Acuña, su renuncia sería un acto de grandeza

Cuando los funcionarios tienen de parte de sus jefes políticos cada vez más libertad para ser los «soldados» que dicen lo que ellos por política no es conveniente decir, suele pasar que se terminan pasando de rosca y derrapan.

Los dichos de la ministra de educación porteña, Soledad Acuña, sobre la realidad de la calidad de la educación, cargando tintas en los docentes, es una verdad muy parcial, pero revela un pensamiento discriminador y cuasi delictivo de la funcionaria de Horacio Rodríguez Larreta.

Si bien es cierto que muchas profesiones relevantes con los años son elegidas como una opción sin vocación por la situación económica del país desde Alfonsín a la fecha, es muy básico y desagradable apoyar la idea de que alguien que elige una profesión por los beneficios que aporta, no sea profesional en su trabajo, ella misma dista mucho de ser la maestra Miss Beadle.

Sus dichos son una falta de respeto inaceptable a cientos de docentes rurales que seguramente son para esta coqueta ministra unos impresentables, pero la impresentable es usted, como docente y como persona es desagradable y ridícula, a la gente como usted se le conoce como SNOB.

Si usted tuviera dignidad renunciaría a su cargo, si Larreta fuera un buen Jefe de Gobierno ya la habría despedido y dado una conferencia de prensa para aclarar sus dichos, pero como usted es solo la «chirolita» van a dejar que pase.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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