Día Mundial del Ambiente, una hipocresía en Avellaneda y la Argentina

El 5 de junio se «celebra» el Día Mundial del Ambiente y una vez más, los que rodean a Jorge Ferraresi terminan generando en los vecinos el efecto contrario, pero más grave aún es la hipocresía de un municipio con una deuda social pendiente en materia de un medio ambiente sano.

Hace muchos años, que en el partido de Avellaneda existen graves problemas de contaminación de aguas y terrenos, cada tanto algún canal de televisión detecta nuevos millonarios negocios y van corriendo a los mismos lugares con los mismos problemas, eso sí evitan mostrar que a los lugares históricos contaminados se han sumado otros donde ni siquiera se sabe qué residuos tóxicos o patológicos se arrojan en el lugar y por si fuera poco, empresas que recogen, transitan y tratan residuos altamente contaminantes no tienen controles.

Se sabe que el negocio de la basura es uno de los más rentables en el mundo, lo que tal vez pocos sepan es que a nivel mundial son muy pocas las empresas que se dedican a ese negocio y que para ocultar su megamonopolio adquieren empresas en distintos países a las que usan para realizar convenios incluso con el Estado.

Avellaneda ha tenido una expansión poco informada con los puntos o estaciones de reciclado, algunos de estos con una fuerte participación societaria de funcionarios municipales que vieron el negocio y no se quisieron quedar afuera, aunque más no sea como accionista minoritario, porque los verdaderos «dueños» son empresas de Canadá, Inglaterra y EEUU en ese orden de menor a mayor, esto es así y lo ha sido independientemente del gobierno de turno y más allá del discurso político de cuidar lo nacional.

Ni siquiera a partidos de izquierda que suelen hacer tibias publicaciones sobre la situación de barrios como por ejemplo Villa Inflamable que tanto le gusta mencionar al Partido Obrero y alguno de sus legisladores han mencionado cuestiones graves de contaminación que no se solucionan con bidones de agua o un operativo de salud en épocas de campaña.

Avellaneda tiene lugares bien determinados donde la salud y el medio ambiente están en riesgo, pero nada cambia, se habla de lo que se ve, ejemplo el Arroyo de Sarandí, donde me ha tocado investigar y denunciar la situación en la UFIMA, quienes fueron muy amables en la atención, se produjo la prueba y se elevó al Juzgado Federal con competencia, que a su vez, dio vistas al fiscal federal correspondiente el cual, se excusó de tomar las medidas correspondientes con las empresas contaminantes aduciendo que estaba esperando su ascenso y esto podía terminar complicándolo por los «contactos» de los empresarios, ante mi oposición a que se archive o se devuelva para volver a fojas 0,de mala gana el fiscal aceptó hacer un nuevo dictamen donde encontró un artilugio jurídico y recomendó que por jurisdicción sea el Juzgado Federal en turno de Lomas de Zamora quien adopte las medidas que correspondían, el problema lejos de encontrar un camino se tornaba difuso porque muchas de las empresas contaminantes están en la jurisdicción del Juzgado Federal 1 de Quilmes y su Juez Armella recibió duras criticas y sanción de la Corte Suprema por su manejo del control y cumplimiento del denominado «fallo Mendoza», lo que deja muy débil a un Juez que tenga esos antecedentes en materia ambiental.

Resultado,nada cambio y todo sigue igual, aguas contaminadas que recorren varios municipios y que enferman a miles de habitantes que en muchos de los casos nacen y mueren con patologías de las que nadie se ocupa.

Pero el lugar del que nadie tiene interés en ocuparse de investigar y controlar está en Dock Sud, el denominado Puerto de Dock Sud y el Polo Petroquímico que convive en él, no tienen controles serios por parte del Estado, es decir, existe documentación que a prima facie parecería indicar que todo está en regla, pero cuando se estudian las empresas la cosa se pone fea y muy poco seria, a la fecha tanto el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el Gobierno Nacional, por medio de sus organismos, como las empresas involucradas demoran en informar los pedidos de informes y uno encuentra absurdos en designaciones de funcionarios que de mínima tienen problemas de incompatibilidad de funciones.

Pero insisto, en la falta de controles del medio ambiente, de cuidar la salud de los vecinos, SON TODOS RESPONSABLES, los políticos cada tanto amagan a ocuparse haciendo declaraciones que nunca llegan a ser acciones, los funcionarios judiciales archivan las denuncias sin siquiera citar a alguien para averiguar si hay delito o no y los políticos en el extremo de la hipocresía terminan siendo accionistas minoritarios de empresas multinacionales a las que deberían controlar.

El consuelo de tontos por así definirlo es que varias de las empresas vinculadas en la Argentina al negocio de los residuos y tratamiento de sustancias tóxicas, patológicas sin control, han salido indemnes de denuncias en países como Chile, Brasil, Paraguar, México y sancionadas en España, a contrario sensu, son protegidas y con relevancia en sus países de origen, Inglaterra, Canadá y EEUU, donde curiosamente no declaran plantas de tratamiento. La provincia con más plantas de tratamiento de residuos peligrosos en la Argentina es Buenos Aires.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *