Constitución, la corrupción puede más

  Hoy los medios recibíamos de parte del área de prensa del Gobierno de la Ciudad, un comunicado sobre la inspección a la denominada «Saladita de Constitución», un espacio de negocios de dudosa procedencia en cuanto a la mercadería en venta y donde se sabe algunos adictos compran droga simulando ser simples compradores de artículos de bajo costo. Siempre que se intenta realizar en este lugar que se ha ido ampliando, se generan incidentes por parte de los puesteros y algunos matones enviados para que no se puedan clausurar, y que los medios no puedan mostrar que ocurre allí, a pesar de esto que se ha mostrado en más de una oportunidad, curiosamente nunca hay detenidos y hoy no fue la excepción.

Por la mañana se realizaron una serie de inspecciones y los inspectores del Gobierno de la Ciudad, solicitaron la colaboración de la policía federal para poder llevar adelante las clausuras, esto duró muy poco, en un par de horas, los negocios y la feria, en sus dos lugares, se encontraba abierta funcionando normalmente y con un público repleto por el día de la madre.

Pero no es lo único que se podía apreciar en el barrio hoy al medio día, en la intersección de las calles Brasil y Hornos, existen tres cámaras de seguridad, dos sobre el boulevear frente a la estación de trenes y la otra en la estación al límite de su terraza, a pesar de ello, no había un solo efectivo policial y en la puerta de Hornos 11, donde se ve todos los días indigentes y menores drogados, se veía a dos menores y un mayor dándoles droga.

Minutos después, en Santiago del Estero entre Brasil y la Av. Garay, existe un pasaje que ha sido motivo de varias notas periodísticas ya que allí los vecinos denuncian que el mismo se ha convertido en un lugar de narcos y de prostitución con escenas de sexo en plena calle, durante unos días hubo una guardia policial, luego de que se mostrara por televisión lo denunciado, pero todo también volvió a la «normalidad».

En definitiva, Constitución sigue siendo un barrio que aún no han podido recuperar los vecinos y en el que la policía federal, gendarmería, prefectura y la metropolitana, no han sabido o no han querido brindarles la seguridad que el Estado debe garantizarle a los ciudadanos.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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