Avellaneda: Camiones sin controles destruyen veredas, frentes de casas y vehículos

camión-rompe-veredas-01  Hace ya un tiempo, desde El Sindical, advertíamos del descontrol que existe en cuanto al control de camiones de gran porte que circulan por Avellaneda a diario, destruyendo calles, veredas, frentes de casas que se agrietan y vehículos de vecinos que estando bien estacionados aparecían con daños sin que nadie ponga un límite a estas acciones que por sus características son criminales.

A pesar de que existe una Ordenanza Municipal que limita la circulación de vehículos pesados, no hay nadie que controle que la misma se cumpla y así, los vecinos son víctimas de situaciones que son una responsabilidad del municipio, eso sí, para inventar infracciones de tránsito firmadas por supuestos inspectores que nunca han constatado las mismas sí hay voluntad.

La creciente instalación de empresas de logística en el partido, que suelen a diario transportar containers y materiales para empresas que funcionan en zonas residenciales que vaya uno a saber cómo han obtenido los permisos municipales, son un problema que crece de forma silenciosa con la complicidad de los medios locales que solo parecen tener espacio para publicar publicidades pero no para ocuparse los inconvenientes de los vecinos que no son pocos gracias a los choferes de estos camiones que se creen no solo dueños de las calles, estacionando de contramano, obstruyendo salidas de garages, sino también destruyendo luminarias.

Para que se entienda, cuando se destruyen veredas, cordones, luminarias, también son gastos que los vecinos pagamos de manera injusta, ya que el municipio debería evitar los mismos y una vez ocurridos, debería multar y cobrar por los daños a las empresas responsables de los camiones.

Zonas como la de Heredia entre Tres Sargentos y Sarmiento, son un caos para circular durante el día, camiones esperando descargar materiales para la fábrica de galletitas Pozzo, estacionan en cualquier lado, impiden la circulación por Heredia y suelen dejar las camiones en los frentes y garages de los vecinos de la zona, a eso hay que sumar una logística que se ha instalado en Heredia frente a la fábrica Pozzo y el combo es completo.

Varias de las viviendas de los alrededores ya tienen grietas visibles del paso de los pesados camiones y cuando se quejan al municipio no obtienen ninguna respuesta, las calles se han roto en varias zonas y los arreglos provisorios con asfalto líquido duran apenas una semana en el mejor de los casos.

Otros que han encontrado sus vehículos rayados o chocados llevan meses tratando de averiguar qué camión los chocó y cuando pueden saber que ocurrió comienza un largo proceso de reclamo ante las compañías de seguro, ya que muchas de estas empresas suelen contratar un seguro para el camión y otro para el acoplado.

Tal vez uno de los mejores ejemplos de la impunidad con la cual se manejan a diario los choferes, es el que ocurrió el martes 16 de agosto a las 15:17 hs. en la intersección de las calles Mansilla y Supisiche de Sarandí, donde un camión de gran porte, con patente POK843, rompió la tercera vereda al doblar, ya antes había roto otras al girar pero en esta esquina fue donde pudimos fotografiar al mismo sobre la vereda girando y rompiendo todo a su paso, allí los vecinos conviven con la suciedad que las obras sin concluir dejan en las calles, obras que supuestamente son para mejorar, pero que en segundos gracias a estos camiones se destruyen.

Parecería que el intendente Jorge Ferraresi, está más ocupado en movilizar gente con recursos del municipio para que se vea su posición opositora, en prometer obras sobrevaluadas para financiar una política que solo causa un perjuicio económico en las cuentas del municipio y deja en manos de corruptos e ineficientes lo que debería ser el control de los camiones y las empresas, total los daños los pagamos los vecinos y lo peor, pagamos para seguir teniendo calles rotas, veredas rotas y casas dañadas.

Las «famosas» cámaras de seguridad, parecen no ser controladas por nadie que detecte que un camión ha roto bienes del municipio, nadie se ha puesto a pensar que estos camiones estacionados en los frentes de los vecinos, lugar prohibido para estos también son un problema para la seguridad ya que tapan completamente la visión tanto de las cámaras como de los patrulleros que circulan.

En este punto es contradictorio para los vecinos y con justa razón, entender que esos policías que lo paran en un control para exigirles la documentación del vehículo, son los mismos que ante un reclamo dicen que tienen que ir a tránsito del municipio, cuando lo correcto sería que ellos constaten la infracción, identifiquen al vehículo y su chofer y soliciten el apoyo de personal de tránsito.

Existen varias razones para comprender semejante libertinaje, la primera la corrupción, reconocida por algunos de los dueños de las logísticas locales que no tienen problema en decir que ellos «pagan» de forma ilegal a funcionarios para poder funcionar sin cumplir con los requisitos formales y que cuando han querido hacer las cosas bien fueron convencidos que así es más barato y mejor, otros chapean con tener relaciones con un fiscal del Polo Judicial de Avellaneda que suele sumar denuncias, pero que su cintura con los políticos le da un «paraguas» de impunidad y sigue en funciones para desgracia de los que necesitan justicia.

Las pruebas están a la vista, a diario, no se trata de hechos aislados, sino de situaciones que se repiten y que de tanto suceder se naturalizan, los vecinos se quejan pero a la vez se desaniman, mientras, en el HCD de Avellaneda, un grupo de concejales se siguen dedicando a la rosca política, a mejorar sus patrimonios olvidándose que los vecinos los eligieron justamente para ocuparse de este tipo de temas.

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Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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