Clínica de la Dulce Espera y el COVID-19

Cuando desde el Partido Obrero, se motorizó una impactante noticia mediática sobre la denuncia de dos enfermeras que aseguraban trabajar en un lugar con varios casos de COVID positivo sin insumos y con riesgo, las alarmas de muchos no se hicieron esperar para compartir en las redes sociales la denuncia que comenzaba con un tema de salud, pero que luego iba apuntando a otras cuestiones que no son relevantes para la sociedad, se denunciaba al sindicato de ser cómplice de la demora en los sueldos del personal y de no atender los reclamos laborales.

Este medio fue contactado por los denunciantes y por el PO que solicitaba la publicación y difusión de la nota, incluso una de las denunciantes preguntaba de forma inquisidora si ya no publicábamos notas sobre salud, una pregunta que me hizo ruido porque justamente 24 hs antes habíamos publicado el pedido de médicos de entidades públicas que reclamaban demoras en los pagos y malas condiciones laborales.

A los pocos días una de las denunciantes me envía un link con la publicación del portal Prensa Obrera y al leer la noticia no encontré un correlato claro de lo que se denunciaba, generalidades, vaguedades que bien podían ocurrir en un centro de salud privada, pero que evidenciaba una intencionalidad en quien tiene experiencia y sabe leer, se reclamaba la conformación de una comisión de trabajadores para debatir con las autoridades del sanatorio.

A diferencia de otros personajes locales que suelen publicar cualquier cosa y luego se excusan en el “me lo pasaron así”, observé que el artículo en cuestión llevaba la firma de alguien que no tiene rigor periodístico en sus publicaciones y en lo personal tengo mis reservas respecto a ciertas denuncias mediáticas por lo menos del PO local, aún recuerdo y conservo los mails de una denuncia sobre las condiciones de los habitantes de Villa Inflamable donde se negaron a formalizar en la justicia una denuncia penal por lo que ellos denunciaban y tampoco acompañaron mi denuncia por contaminación ambiental, es decir, su reclamo era el mismo, una mesa para negociar recursos y partidas, beneficios que no llegan a los vecinos que hace años viven igual.

Los que se hicieron eco de la denuncia mediática, son los que poseen pauta con el PO y alguna página de Facebook que no aportaron nada a lo que el PO uso como gacetilla para desacreditar al sindicato y presionar a las autoridades del sanatorio a discutir las reglas.

En el transcurso de los días y teniendo en cuenta que durante años la justicia investigó la clínica por denuncias en las que no encontró en las autoridades de la clínica culpables y luego me tuve que reunir en audiencias con la Dra. Panizza y los abogados de cada una de las partes, la misma demostró buena predisposición para los reclamos y los relatos de los que pedían explicaciones, tomando la decisión de desplazar a algunos médicos y el cambio del director médico. Sumado al compromiso personal de extremar las condiciones y atención médica que ofrece la clínica elevando el estándar de protocolos. Debo decir que no era la intención de sus abogados que al poseer los fallos judiciales favorables querían accionar contra quienes habían participado de forma violenta o sin acreditar en la justicia sus denuncias, pero fue Panizza quien reconoció el dolor de los familiares y entendió que tenían derecho a denunciar y pedir que se investigue, lamento los daños materiales no por los costos sino porque en el lugar se atienden miles de personas que también sufren por sus pacientes y necesitan un centro de atención.

Nunca es sencillo se comprenda que es lo correcto cuando se fogonean de forma irresponsable los sentimientos, de la investigación también surgieron datos de que existía un interés en adquirir la clínica a un precio menor por su imagen devaluada, esta aclaración es necesaria para entender que existen muchas intenciones apartados del bien común de gente que aprovecha el dolor ajeno.

Ser responsable e informar con la verdad no siempre es agradable y hasta es molesto, porque incluso hay que señalar errores en gente con buenas intenciones o con las que existe una buena relación.

Luego de unos días, en conversación con el Director Médico de la clínica, el Dr. Camilo Caballero, quien, en vez de tratar estos temas telefónicamente, prefirió que concurriera a la Clínica de la Dulce Espera para que pueda apreciar en primera persona, las reformas y medidas de seguridad que se han implementado por la Pandemia y que él propuso como primer responsable del funcionamiento del lugar.

Comenzó la entrevista aclarando que no iba a realizar un juicio de valor respecto de los reclamos que podía realizar alguien del personal del lugar, pero aunque no es su área, tiene entendido que los sueldos se están pagando, negó en su totalidad la falta de insumos para el personal, dado que poseen stock suficiente, y que en su oficina hay varios equipos en caso de que por una urgencia se necesite mayor cantidad a la asignada.

Diariamente se disponen y reponen permanentemente en los diferentes sectores de enfermería los Equipos de Protección Personal (EPP) para todo el equipo de salud y que son requeridos para la atención de todos los pacientes, manteniendo un stock considerable en reserva y disponible a todo momento tanto en bodega como en farmacia.

A los insumos que se requieren en cualquier centros de salud, se agregaron charlas con especialistas para capacitar al personal en cuanto a los protocolos y el uso correcto del Equipo de Protección Personal (EPP), ya que no se trata solo de entregarlos, sino de que comprendan el correcto uso de los mismos.

La clínica trabaja con varios protocolos de sanidad, seguridad e higiene y el director no es un médico de despacho sino que interactúa con los médicos, enfermeras y con todo el personal en general de la clínica para interiorizarse de la evolución de los pacientes y del personal que es sometido a chequeos que, incluso, se realizan testeos privados para evitar demoras en los resultados, los que se informan al SISA (Sistema Integral de Información Sanitaria Argentina), los resultados no pueden ser alterados por el empleador ya que son informados directamente por el laboratorio y la autoridad sanitaria y de esta forma se dispone el seguimiento y de corresponder el aislamiento del personal que pueda dar positivo.

Sobre los contagios el director refiere el caso de una enfermera que llamaremos I., la que fue detectada oportunamente por el mismo profesional al encontrarla en una de sus rondas decaída, sin síntomas y a pesar de ello se la hisopo, con resultado positivo para COVID, activando inmediatamente el seguimiento epidemiológico correspondiente y dando el manejo estipulado por la normativa actual vigente, evitando el contagio de los demás empleados, realizando testeos al personal requerido y todo aquel que presentara algún tipo de síntoma, obteniendo resultados TODOS negativos.

Reconoce que hay muchos pacientes internados con sospecha de COVID en estudio y otros ya confirmados como positivos, por lo que se decide de manera voluntaria, sin necesidad de ser obligados por las autoridades sanitarias del municipio a tomar medidas drásticas y rigurosas como es trasladar la atención de neonatología y maternidad a su Sanatorio adjunto en la localidad de Lanus, el Satanotio San Juan, con la complejidad que ello requiere, salvaguardando de esta manera la salud tanto de las embarazadas que son personas de riesgo como a los bebes por nacer.

En la Dulce Espera se dispusieron circuitos de circulación, se reacondicionaron los pisos para que existan zonas seguras, corredores seguros, disponer de un ascensor exclusivo para los pisos con aislamiento y que el personal del lugar no se cruce entre los de aislamiento y los que tienen otras tareas.

El Dr. Caballero es consciente de que debe llevar adelante una institución que por los servicios médicos es sensible y que no alcanza con estar en su despacho, que es necesario saber qué pasa y el dialogo con el personal y los pacientes, no teme asumir este rol de estar porque toma los recaudos.

Como en todo trabajo hay quienes cumplen con responsabilidad y también los que de manera iresponsable, incumplen los protocolos y se exponen ellos mismos y al resto del personal al no usar los elementos de protección dados o no respetar las medidas de distanciamiento social y demás normas implementadas, esos casos fueron apercibidos y documentados.

Cuando uno informa no se trata de buscar muchos me gusta en las redes, no se debería tratar de buscar el beneficio de dos y perjudicar al resto de los trabajadores por una lucha ideológica y sindical, en general tenemos un sistema de salud malo, hay que decir las cosas como son, pero siempre y quienes me conocen saben que no escribo de lo que no sé o no compruebo y estimo que ha sido una decisión acertada el que el sanatorio permita aclarar y mostrar cómo se trabaja, desconozco los motivos irresponsables de quienes cómodos y sentados copian y pegan, con la salud no se puede jugar, si hay algo que denunciar que lo hagan donde corresponda y que luego asuman la responsabilidad de sus acusaciones.

De la charla con el director me llevo la mejor impresión de este como profesional, he entrevistado a muchos médicos, incluso está desarrollando una tesis para una maestría en la UCA sobre el rol de los médicos en una Pandemia, me pregunto cuántas instituciones pueden tener un profesional que sabe y que además tiene la vocación de ser un referente para otros médicos.

Son tiempos difíciles donde hay que ser responsables, nunca he compartido ni la mentira, ni la violencia en reclamos que hacen al bien público.

En la zona de AMBA, el estado de los centros de salud no es bueno, quien haya tenido que concurrir lo sabe, incluyo las UPA, hay sectores cerrados del Hospital Pedro Fiorito, del Evita de Lanús, casos de COVID en el Perón que alberga a presos que no son de Avellaneda, los médicos y el personal de salud me consta que trabajan en condiciones muy inferiores, comparto en general los reclamos, pero sin perder la objetividad, porque como ya mencione, camino y voy a los lugares, a mí no me alcanza que me lo cuenten, porque siempre es correcto escuchar las dos versiones.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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