Villa Devoto: Nueva marcha para que una escuela de sordos no se convierta en sede del Distrito del Vino

La comunidad de la escuela de sordos Bartolomé Ayrolo, del barrio porteño de Villa Devoto, volvió a concentrarse este lunes en rechazo al proyecto del Gobierno porteño que quiere ceder el palacio histórico de inicios de siglo 20 donde funciona la escuela al denominado «Distrito del Vino».

Bajo la consigna “El Palacio Ceci no se toca”, docentes, alumnos, vecinos y referentes de asociaciones de personas sordas y de sindicatos docentes se manifestaron en Lincoln 4325, donde funciona el establecimiento.

Según manifestaron los presentes, para esta mañana estaba prevista una reunión convocada en el Ministerio de Desarrollo Económico -área encargada de la radicación del Distrito del Vino- para dialogar sobre el proyecto en favor del sector vitivinícola y sobre el futuro del Palacio.

Sin embargo, desde la comunidad educativa de la escuela Ayrolo decidieron no concurrir a dicho encuentro y concentrarse en las puertas de la escuela para manifestar su rechazo al hecho de que el edificio construido en 1913 se convierta en un lugar “de despacho de bebidas alcohólicas”.

Fuentes del Ejecutivo porteño indicaron que la intención es que el edificio «no tenga la exclusividad para las tareas educativas», sino que amplíe sus usos, entre ellos, que sirva como una de las sedes del Distrito de Vino y, para ello, ya iniciaron las obras de refacción, que demandará gastos por 200 millones de peso.

La escuela a la que asisten estudiantes de los niveles primario, secundario y de adultos, concentra el dictado de las clases en un edificio contiguo al Palacio Ceci que tiene siete años de antigüedad. Pero parte de las actividades se siguen desarrollando en el histórico edificio.

En el Palacio funcionó desde 1938 la escuela de sordomudos y, durante décadas, un internado para niños que venían del interior del país. En los últimos años, las instalaciones comenzaron a evidenciar serios deterioros ante la falta de mantenimiento.

Marcelo Bitti, de la Asociación de Sordomudos de Ayuda Mutua (ASAM), afirmó que el Palacio “fue abandonado por el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta” y sostuvo que la gestión en el Ejecutivo local “es más sorda” que la comunidad educativa del Ayrolo ya que “no escucha el reclamo” de la escuela.

Norberto Malagutti, de la Junta de Asuntos Históricos de Villa Devoto, cuestionó la intención de la administración porteña de “destruir el modo de vida del barrio con este bochornoso despojo del Palacio” y los acusó de “ser capaces de convertir un espacio como el Ceci en un despacho de bebidas alcohólicas a metros de una escuela”.

Lilia Sánchez, mamá de una exalumna, dijo que Rodríguez Larreta “es el primer responsable en no habilitar una partida presupuestaria para refaccionar el edificio y hoy hace que la comunidad sorda sea la que pague la factura con un alto costo”.

En la protesta estuvieron presentes dirigentes de los gremios docentes de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), de Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior (Ademys) y la Unión Argentina de Maestros y Profesores (Camyp).

También los legisladores del Frente de Todos Javier Andrade, María Bielli, Juan Manuel Valdés y Claudia Neira; y del Frente de Izquierda- Partido Obrero Amanda Martín.

Para el legislador Andrade, “una vez más, con el Distrito del Vino, el gobierno de Larreta crea el marco legal para fomentar la especulación inmobiliaria y garantizar beneficios impositivos. Sin diálogo, sin informar correctamente a la comunidad y sin convocar a la audiencia pública, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanza”.

“La situación del Palacio Ceci combina tres ejes de la gestión de Larreta, el desprecio por la Educación, la insensibilidad y la voracidad por los negocios inmobiliarios”, destacó

El Palacio fue construido en 1913 por el ingeniero Alfredo Ceci, quien residió por 25 años, hasta que lo alquiló al Ministerio de Educación para que sirviera como vivienda del profesor Ayrolo, que permaneció hasta su muerte en febrero del 1942 y desde entonces el lugar funcionó como una escuela para niños y niñas con compromiso auditivo y trastornos del lenguaje.

Las instalaciones, en sus inicios, fueron propiedad del Estado nacional que lo expropió a la familia Ceci y, en 1996, pasó a manos de la Ciudad de Buenos Aires bajo la órbita del Ministerio de Educación.

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