
Un informe preocupante del Ministerio de Salud de la Nación pasó casi sin relevancia en los grandes medios donde todo se vincula a la política y el valor del dólar, como si la vida fuera solo una variable más de una estadística.
El número se conoció en el último informe epidemiológico de la cartera, donde se considera «la cuarta causa principal de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años”. Entonces, cuando desde la más repudiable especulación se habla del futuro de los jóvenes, ¿de qué futuro hablan si no hay proyectos concretos para prevenir en los jóvenes ese deseo de terminar con el tipo de vida que llevan?.
El Ministerio de Salud publicó en su último informe epidemiológico las cifras sobre la cantidad de suicidios que ocurrieron en el país durante los años 2010 y 2019, totalizando 31.847 casos de personas que decidieron quitarse la vida. Además detalló cuáles son las recomendaciones y estrategias que se deben adoptar para evitarlo.
En el marco de la estrategia de implementación de notificaciones que la cartera encabezada por Carla Vizzotti está llevando adelante en diferentes provincias del país, se conocieron números sobre este problema de salud pública que ahora formará parte del material de apoyo para la vigilancia.
“En nuestro país, durante el período 2010-2019 se produjeron 31.847 muertes por suicidios, según la información de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud del Ministerio de Salud de la Nación (DEIS)”, dice el documento. El dato se traduce en 3.185 muertes por año, ocho por día y una cada tres horas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) viene alertando desde hace años sobre este problema, pero aseguran que la pandemia lo agravó aún más. De acuerdo al organismo “el suicidio representa un problema de salud pública creciente y prioritario tanto a nivel mundial como regional” y lo define como un fenómeno complejo y multicausal donde interactúan factores biológicos, sociales, culturales, psicológicos y medio ambientales.
También explican que 1 de cada 100 muertes ocurren por la decisión de quitarse la vida y agregan que más de 700.000 personas se suicidan cada año según datos del 2021. “El suicidio, además, es la cuarta causa principal de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años”, agrega el informe.
El Ministerio de Salud propone un sistema de notificación único para suicidios e intentos de suicidio
En este marco, desde la cartera se encuentran realizando encuentros para coordinar las notificaciones de estos casos en un sistema unificado de información. Dentro del boletín también se cargó una el link de la ficha que debe ser completada por las autoridades no sólo con los casos donde la persona logró su cometido, sino también con quienes lo hayan intentado.
La iniciativa tiene como trasfondo la ley sancionada en 2015 y reglamentada en 2020 llamada Ley Nacional de Prevención del Suicidio Nº 27.130. La misma está orientada a disminuir la prevalencia del suicidio a través de la asistencia y la prevención.
Allí se declaraba de interés nacional “la atención biopsicosocial, la investigación científica y epidemiológica, la capacitación profesional en la detección y atención de las personas en riesgo de suicidio y la asistencia a las familias de víctimas del suicidio”.
Cinco años después desde la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones se reglamentó la ley con los aportes de diferentes autoridades ligadas a la salud mental. Las mismas propusieron que se unifiquen los registros sobre suicidios e intentos del mismo en un sistema de notificación obligatorio. También llama a las obras sociales y empresas de medicina prepaga a brindar una cobertura asistencial a las víctimas y sus familias.
Si bien la propuesta del ministerio traería un acompañamiento terapéutico a los pacientes, la realidad es que la mala prestación de las obras sociales, las demoras incluso con amparos judiciales, poco ayudarían a mejorar las cifras.
Los expertos en psiquiatría y psicología apuntan a factores claves que llevan a algunas personas a ir creando una idea de suicidio, que comienza como una fantasía de muerte y va escalando en etapas donde se pasa del pensamiento fantástico, a la posibilidad concreta de morir, generalmente por un accidente o por acción de terceros en situaciones de riesgo, ejemplo ser víctima de un robo, un asesino, a luego comenzar a idear formas en que el mismo paciente se ve materializando su muerte por suicidio, lo que derivará en un intento que puede resultar exitoso o no.
La aclaración más relevante es que el suicida no busca terminar con su vida porque su objetivo es no seguir viviendo, sino que no quiere continuar con la forma en que vive y toma una medida drástica al no encontrar a futuro una forma distinta de vivir a la actual.
Una frase que rescato de un prestigioso psiquiatra es «en la vida no se deben tomar decisiones definitivas por problemas temporales», también advirtió que no es bueno al que sufre minimizar su dolor con frases como «no es tan grave lo que te pasa», sino usar otras como «te entiendo lo que te pasa, lo que te duele, pero hay un futuro que puede ser mejor».
Políticos sin proyectos un trampolín al vacío
Tomemos las causales generales a nivel mundial vinculadas al suicidio factores biológicos, sociales, culturales, psicológicos y medio ambientales.
Podemos comenzar con los factores biológicos, la bibliografía los define como el proceso por el cual cada organismo tiene ciertas características que le permiten aprovechar los recursos del ecosistema donde vive y que no podría hacerlo en otro. Una de las acepciones de ecosistema hace referencia a medio social o educativo en el cual evoluciona un grupo de personas. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando por falta de trabajo o educación esa evolución no ocurre?.
Las teorías de la meritocracia que algunos pretenden imponer son un factor discriminador y desmotivador que puede llevar a generar depresión y una depresión mayor ser el origen de un proceso suicida. En un país con desigualdades, pretender que quien no accede a un título profesional o un trabajo bien pago es por falta de méritos, es de una hipocresía que entiendo debería ser erradicada por violenta y discriminadora.
Algunos políticos han tomado como uno de los «caballitos de campaña» la educación y entre los discursos más efusivos el problema real de que los alumnos en un promedio de 7 de 10 terminan la primaria sin tener comprensión de texto, situación que continúa en el secundario y se replica en la universidad, donde incluso algunos se reciben pero mantienen la incapacidad de comprensión de texto, es decir, simplificado, estudian de memoria las definiciones y no pueden resolver un problema real si carecen de un manual o tutorial que los guie.
Lo que los políticos no dicen es que este problema no es privativo de la educación pública, no he escuchado a ninguno de estos hablar de las «universidades» privadas que otorgan títulos oficiales de carreras denominadas «experimentales», es decir, si podes pagar una cuota mensual, matrícula y derechos de examen, estarás «perteneciendo» a esos «profesionales. Una solución capitalista que sin ser distinto al resto te da un diploma para tu C.V y acaricia tu ego.
En los planes de estudios públicos que han hecho para ocultar la realidad de la educación, no aumentar la deserción escolar y de paso mantener un negocio que mueve millones en la política, pues bien, nivelar la educación hacia abajo, da lo mismo el que sabe y estudia como el que solo va a estudiar por un título que por lo menos le permita ser repositor en un supermercado, no se forman futuros universitarios, sino que se forman futuros obreros que no necesitan comprensión de lectura, porque su vida laboral futura es de obedecer e incluso sus derechos laborales serán interpretados, negociados y defendidos por sindicatos que se preocupan más por la cuota gremial, que por su desarrollo o capacitación, tu cuota es la misma si sos un bruto que un trabajador que además estudia.
En esos factores biológicos se suma la sociedad que te rodea y el componente familiar, muy importante cuando se toca otro tema muy mencionado y poco desarrollado «los valores», el discurso preferido de los que señalan a los excluidos es «no tienen valores», como si se naciera con ellos o por defecto no los traigan, la realidad es que los llamados valores tienen que ver con el aprendizaje primario, con la experiencia y con lo que se convive, una experta en educación mencionaba que en estos tiempos modernos, parte de la falta de comprensión deriva en una falta de lectura de libros, pero también en lo que los niños ven de sus mayores, si el niño crece viendo que no hay hábitos de lectura en su entorno, entonces no habrá una estimulación a la lectura y tampoco hay un acceso a libros que ayuden a generar un hábito sano y rutinario, por el contrario, la estimulación es al uso de dispositivos como celulares u ordenadores donde lo que se escribe usa un lenguaje coloquial, limitado y sin necesidad de interpretación, se apela a contenidos que son direccionados a la diversión, con absurdos que no requieren interpretación alguna porque no hay siquiera ironías.
Y también en sus mayores se ve la falta de formación educativa y oportunidades laborales, sumado a las problemáticas de muchas parejas donde los vínculos son cada día más frágiles y con menos compromiso, uniones de hecho, separaciones inmediatas, muchas acusaciones mutuas y casi nulo compromiso con los hijos que pasan a ser criadas por familiares con distintas reglas de vida, donde nunca terminan de procesar quien los quiere afectivamente, ni terminan de tener una imagen en la que ellos quieran proyectar un futuro para construir porque la enseñanza vivida es que todo dura nada, son incapaces de tolerar el fracaso y por ende muchos se vuelven una especie de nómades emocionales buscando su lugar de pertenencia o zona de confort.
Muchos padres por comodidad más que por amor, creen que demuestran amor enseñando a renunciar, a huir, cuando es justamente el momento de evaluar el problema, el desarrollar la comprensión para encontrar la mejor solución, estimulando la capacidad de análisis y superación, porque es donde otros fracasan y abandonan, que los que persisten tienen éxito.
Los factores sociales y culturales se vinculan con las oportunidades que tiene cada ciudadano y es el Estado quien debe intervenir para que la sociedad sea más equitativa, pero no promocionando una fachada o generando una grieta entre las carreras para los que no tienen recursos y los que pueden acceder a una educación premium, ejemplos muchas de las denominadas «carreras artísticas públicas» donde los docentes no son docentes, no han hecho una sola especialización pedagógica y para peor el título otorgado no tiene validez alguna y solo pueden aspirar a que por los conocimientos adquiridos sean contratados como mano de obra barata porque salvo los conocimientos, no podrán cobrar como otros por su título, ejemplo el IDAC de Avellaneda, que depende de la Secretaría de Educación Artística con un responsable que el único mérito es haber tocado la guitarra en peñas políticas.
Este tipo de cosas no aportan nada a la sociedad ni a la cultura, eso sí, a los alumnos los manipulan con el verso de que no son reconocidos por ser una escuela de arte y resistencia, mientras que los que te dicen eso viven como sibaritas y cruzan los dedos para meter un corto en las plataformas digitales, así de incoherentes y mentirosos son, no les importa la educación ni la resistencia, les gusta cobrar un sueldo público que no merecen y que todo siga igual, es decir, nivelando para abajo y ubicándote en un profesional de segunda.
En los factores psicológicos, existe una manipulación constante de las redes sociales que no existía, donde muchos pueden experimentar frustraciones si se compara con X exitoso creado por un medio, por el algoritmo de la red o porque coucheo mediante se transforma en un influencer, durante años muchos expertos han denominado a las redes sociales como la cloaca de la sociedad y si bien no comparto el concepto de generalizar, es cierto que el 90% de los contenidos no tienen ninguna relevancia a aporte social sino todo lo contrario. El acoso digital es implacable y muchos suicidios se han registrado por usuarios que lo padecieron ya que la viralización de burlas, bullying o falsas denuncias es inmediato, con un alcance indefinido y hasta los medios de prensa se suelen nutrir de publicaciones en redes sociales que pocas veces son chequeadas.
La falsa información en Internet y el hecho de que incluso laboralmente se tenga en cuenta los contenidos en la Web, crean frustración entre quienes no tienen las herramientas para tener presencia online o en el peor de los casos registran malas referencias.
El juzgamiento social, la facilidad con la que desconocidos pueden opinar de alguien expuesto puede tener consecuencias que deriven en depresión o suicidio, menores que no eran aceptados por compañeros, mujeres expuestas con contenido privado, hombres denunciados por abusos, acusados de delitos y todo lo que se puede publicar por cualquiera sin el menor fundamento, son condicionantes psicológicos que pueden derivar en cualquier reacción psicológica como el dañarse uno mismo o agredir a otros, en eso existe un peligro real en redes sociales de compartir y festejar peleas de alumnos, concurrentes a boliches y cuando más morbo más visitas.
Y llegamos al medioambiente, que incluye mucho de los conceptos anteriores donde podemos sumar el tema habitaciones, la zona geográfica, la accesibilidad, las oportunidades de progreso, el acceso a la educación, la justicia y la salud, no se trata de conseguir unas chapas y armar un rancho, se trata de que el Estado se ocupe de lo que es programar una urbe, se trata de que el Estado este presente, un problema que crece y del que no se ocupan son los barrios humildes controlados por seudo narcos, donde la perspectiva de quien vive allí es incierta, sus sueños parecen muy lejanos porque si va a estudiar tal vez lo maten en la puerta de la escuela, si va a trabajar quizás lo maten cuando va a su trabajo, si está en su casa quizás lo mate una bala perdida en un enfrentamiento.
Los que viven en zonas contaminadas padecen el desinterés estatal, no tienen una atención sanitaria, no son reubicados, enfermarse y sobrevivir es una opción más que las ganas de progresar, porque todo esfuerzo puede concluir con una enfermedad incapacitante y entonces nada tiene sentido.
No es difícil de comprender, pero bueno, estamos en la Argentina donde 7 de 10 no comprenden, con lo cual los políticos son parte de esta sociedad y si además de mentir no comprenden, el panorama no es muy alentador. Pero hay que estar firmes y sostener una coherencia entre lo que se dice y hace, imaginen escribir un artículo sabiendo que el 70% no comprenderán de qué se trata, podría parecer frustrante, pero la realidad es que es necesario recordarles a ese 30% que se educa con el ejemplo y que es necesario valor, porque por culpa de querer quedar bien con la mayoría, la sociedad se llena de analfabetos, analfabetos morales, analfabetos educativos, analfabetos políticos, analfabetos laborales, pero principalmente de cobardes.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw


