
Martín Alberto Rapallino, CUIT: 20-31745748-1, monotributista categoría D, abogado, Tomo 06, Folio 105, domicilio legal en Pinamar, matriculado en el Colegio de Abogados de Dolores, una institución donde se cuecen más que habas.
Egresado de la Universidad Nacional de Mar del Plata, especialista en Derecho Administrativo, realizó además un curso sobre ciberseguridad online en Coderhouse, una plataforma muy usada por aquellos que quieren mejorar su presencia en redes sociales.
Concejal en Pinamar período 2011-2015. por el MOVIMIENTO UNION DEL PARTIDO DE PINAMAR, junto al entonces intendente Blas Antonio Altieri.
Un poco de memoria, sobre quién era Blas Antonio Altieri, sostenía que Yabrán era inocente y mantenía lazos con algunos de los imputados por el asesinato de José Luis Cabezas, esto no es un dato menor para entender los entramados de poder en Pinamar. Fue abogado, militó durante sus años universitarios en la Agrupación Eva Perón mientras estudiaba en CABA y esos lazos con el peronismo serían una buena excusa para «negociar» en el futuro político.
Altieri fue el primer intendente de Pinamar en recibir denuncias por beneficios en su patrimonio al mezclar lo público con los negocios inmobiliarios y la construcción, donde la empresa familiar ITAR, fundada por Leonardo Altieri y su esposa Doña Rita, la que continuaron sus hijos, era proveedora de materiales para obras privadas y públicas.


Altieri, fue el intendente más reelegido en Pinamar, supo sumar poder, contactos políticos y como era de esperar afinidad judicial, ya que si bien llovían denuncias, muchas de las que nunca pudo dar una explicación, curiosamente nunca fue siquiera citado. Ni si quiera por el escándalo de haber otorgado vivienas sociales pagadas con dinero de la gobernación a 2 de sus hijas.
Volviendo a Rapallino, desde el 2015, menciona ser asesor letrado de la Municipalidad de Pinamar, declara actividades desde el 2010 en la actividad privada, con especialidad en Derecho Laboral y Accidentes de Trabajo, un dato a tener en cuenta porque nada es casual. Completa sus actividades laborales como profesor en la UADE y esto confirma lo que desde El Sindical vengo sosteniendo, que todo se resume a un grupete de “socios” que han formado una cofradía para los negocios abarcando todos los sectores de poder.
Ya como asesor letrado tuvo que lidiar con la denuncia e investigación judicial durante la gestión de Martín Yeza de la estafa que se conoció como el “escándalo de las tarjetas” en referencia a por las irregularidades de las tarjetas Alimentar. Que oportunamente se transformó en un cabaret ya que las acusaciones entre funcionarios municipales no se hicieron esperar.
Este abogado, asesor letrado del municipio ha sido objeto de denuncias por parte del STMP, en el año 2016 por persecución y hostigamiento a trabajadores municipales, avalando las conductas del entonces Subsecretario de Servicios Urbanos, LeandroBrignole. En sintonía con las declaraciones de Martín Yeza que calificó a los trabajadores municipales como “VAGOS QUE NO TIENEN VOLUNTAD” por los reclamos de mejores condiciones laborales que no los expongan a sufrir accidentes y poner en riesgo sus vidas y la de terceros, ya que se los obligaba a salir con vehículos sin mantenimiento y en mal estado, sin VTV, sin frenos, con cubiertas lisas por dar un ejemplo. Este medio, oportunamente ha publicado las condiciones de inseguridad en la que obreros municipales cumplían su trabajo en obras públicas sin lo mínimo requerido que es el calzado y la ropa de trabajo, realizando tareas en zapatillas, ojotas y musculosas.
Cuesta creer en que personajes como Rapallino tengan un concepto incorporado de lo que significa la palabra ética y lo voy a fundar brevemente, la ética es una rama de la filosofía que estudia la conducta humana, reflexionando sobre lo que es correcto, incorrecto, bueno o malo.
La gestión de Martín Yeza ha sido de todo menos buena y a su lado, el que representaba al municipio en defensa de sus intereses, pero NO de los intereses de los vecinos, ha sido Martín Rapallino,
Durante los años de Yeza, todos los medios locales y políticos coinciden en que Pinamar tuvo un impulso inmobiliario muy importante, de la mano de una inversión millonaria del municipio en obras públicas con un costo que estiman en mil millones de pesos. Pero lo curioso, es que el 90% de las obras públicas presentaron defectos y debieron volver a invertir millones para subsanarlos llegando al absurdo de que algunas de esas obras costaron 3 veces más que el presupuesto autorizado y sin que se cumplan los plazos declarados. Traducido, a los vecinos, las obras, por negligencia, impericia o corrupción les costaron más dinero, dinero que podía haberse destinado para otras obras necesarias, como por ejemplo mejorar la infraestructura en salud, teniendo en cuenta las limitaciones que en temporada tiene Pinamar, que se sostienen en el tiempo y quedaron en evidencia en el verano del 2026 se gastó el 15% del presupuesto de salud. Rapallino, como asesore letrado, no puede quedar al margen del control de los pliegos de las obras y del cumplimiento de los mismos, también vale mencionar que ha sido varias veces sancionado por el Honorable Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires por inconsistencias e irregularidades en los presupuestos elevados, un dato no menor si tenemos en cuenta que se trata de un especialista en Derecho Administrativo y docente en la UCES, feo ejemplo para sus alumnos y un desprestigio para la universidad.
Y es que la gestión Yeza no se extinguió con su fin de mandato sino que se prolongó con todos los errores, los vicios e incluso con los funcionarios como Rapallino.
Entre esa herencia, se destaca un caso de corrupción y negligencia, una muerte que se volvió un ícono de Pinamar, la lucha de Carina Zabala por justicia para su hijo Fausto Maldonado, quien encontró la muerte en una obra que como tantas en Pinamar, funcionaba sin controles adecuados, ahorrando en elementos de seguridad y con la impunidad de que funcionarios como Nicolás Villalba, responsable de la Dirección de Obras Particulares, no se preocupara, tal vez porque todo en Pinamar se resume en que EL DINERO está en los negocios inmobiliarios y todos cuidan ese negocio porque como dice el refrán una mano lava la otra, y casualmente, los funcionarios están íntimamente ligados al rubro, Nicolás Villalba con su estudio de arquitectura no necesita enemistarse con los empresarios e inversores sino que necesita clientes, al igual que la familia Rapallino y su inmobiliaria familiar.
El caso Maldonado como ya lo he mencionado, con el paso del tiempo solo aporta más información, porque la gente se cansa de la impunidad y quieren aportar información.
La cara más visible de esta causa penal es Iván Renkine, un personaje detestable que ha ensuciado la memoria de un joven que como tantos en Pinamar no hay ofertas laborales, se es es mozo o albañil y también es necesario recordar algunas cuestiones, Renkine ha sido un colaborador de la CIFIC-CFL N° 401 Pinamar, institución de la Fundación UOCRA, que dicta cursos de oficios para generar mano de obra capacitada para que esas obras tan lindas y festejadas tengan calidad a bajo costo. Pero Renkine no solo armó vínculos con el sindicato que se supone debería defender los derechos laborales, sino que se alió al ex intendente Roberto Porretti y su esposa en el negocio INMOBILIARIO, luego de un breve paso como intendente de este, quien fue destituído por hechos de corrupción en una cámara oculta que en el mundillo político afirman fue el vuelto de Altieri y su gente armado por haber perdido las elecciones y en la que intervinieron abogados que ayudaron a motorizar la denuncia.
Respecto a este caso puntual, Rapallino, siempre ha estado de la vereda opuesta al pedido de justicia por Fausto, es decir, un abogado que es docente, en materias como Derecho del Trabajo y la Seguridad Social o Derecho de Familia, pero en la práctica se suele parar donde más le conviene, quizás porque sus gustos por el deporte de alto rendimiento insume recursos.
Bueno, vecinos de Pinamar, este personaje votaron para ser concejal, con el lógico apoyo de Martín Yeza que lo promocionaba en las redes sociales, con la clara intención de que ocupe la presidencia del HCD de Pinamar, y así tener un rol importante para los intereses económicos de los grupos de poder local. Ya que no se trata de que el legislativo sea una escribanía del ejecutivo sino algo mucho peor, se trata de ser la palanca en la que se apoye el intendente de turno, en este caso Juan Manuel Ibarguren para darle forma y legalidad a las normativas locales, descartando lo que les molesta y votando las que les allanen el camino, no es casual que Rapallino ha demostrado en sus declaraciones un interés especial en el proyecto Pinamar 2050.
Sepan los vecinos que ninguno de estos personajes de la política los representa, porque todos son parte de los millonarios negocios que se producen en Pinamar y sus localidades como Cariló que tiene siempre intereses distintos al resto de los que viven en otras zonas de Pinamar. Con los millones de dólares circulando en negocios algunos que no han arrancado Pinamar debería ser una ciudad llena de oportunidades para todos los pinamarenses. Incluso la DEA desde los años 90 tiene puesta la mirada en algunos inversores.
Este no será el único informe sobre Martín Alberto Rapallino, porque como lo mencioné la gente se cansa de ser sumisa y pisoteada por el poder local, hoy hay una oportunidad de traer memoria y verdad a un lugar hermoso que es manipulado por intereses personales de oportunistas y ambiciosos, que donde ven un billete verde miran para otro lado mientras estiran la mano con disimulo.
Gracias por la confianza en el medio, por la confianza personal, los vecinos poco a poco están rompiendo el muro mediático que ha protegido a la política corrupta, porque los medios locales viven de la pauta oficial y de las dádivas de esos “emprendedores” que derraman dinero para que los muestren exitosos, bellos y espirituales.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw



