Silvina Fernández Rosarno, papelón mediático en Crónica por el abuso grupal en Palermo

La abogada, doctora en ciencias jurídicas, Silvina Fernández Rosarno, CUIT 27-22276091-2, con Tomo 130, Folio 252, Co defensora de Tomás Domínguez uno de los 6 imputados por el abuso grupal a una joven en el barrio de Palermo que generó un repudio social poco visto, tuvo la poca experiencia de salir en Crónica en vivo a defender a su cliente acusando a los medios de hacer un circo y de solo buscar puntos de audiencia.

La abogada se mostró más preocupada en agredir a los periodistas a los que les dijo que hablan sin saber, los mandó a estudiar aduciendo que el término violación ya no existe y que hoy la figura penal es la de abuso sexual, como si la semántica de un abuso sexual con acceso carnal no tuviera vinculación con un acto de violencia.

Se burlo y hasta sonrío en cámara cuando se hablo de la vulnerabilidad de la víctima de la que ella afirmo que no fue abusada y que no declaro ser víctima de nada dentro del auto.

En una devolución los periodistas de Crónica le dijeron a la abogada que ellos sabían que familiares del resto de los imputados tienen intenciones de denunciarla en el Colegio Público de Abogados ya que engaño a los imputados para que le firmen la designación como defensora, sin saber que ella terminó en principio representando a los 6, situación que se revirtió y dejó mal parada a la abogada.

Vale recordar que la abogada es una conocida defensora de imputados por delitos sexuales y femicidios, como por ejemplo Leonardo Juan Doval, sospechoso de un grave delito y con antecedentes penales graves. Defendió al cartonero acusado del rapto y fuga del caso de la menor que se conoció como el caso M. donde llegó a decir que no existió un secuestro porque a la nena la entregó la madre, raro que una abogada tan preocupada en el uso correcto de los términos legales haya usado la expresión de secuestro, por el tipo penal que requiere exactamente la acción tipificada como secuestro, deja una pésima imagen de la Universidad Católica Argentina, que una egresada de la carrera de abogacía y con doctorado, escoja como defensa el poner en duda la honorabilidad de la víctima sugiriendo que hay mujeres que deciden tener experiencias sexuales grupales y que no hubo abuso ya que no se encontraron manchas hemáticas o lesiones.

Así como esta mujer opina que los periodistas deberían estudiar para opinar, yo le digo que sus incursiones en los medios rayan el ridículo, perjudican a sus clientes y que no basta con portar apellido o haber egresado de la Universidad Católica Argentina, que no es muy cristiano el mentir y recordarle que hay dos pecados capitales que representa muy bien el 1 la soberbia y el 2 la ira, sus constantes actos de elevar la voz evidencian la incapacidad de defender sus ideas sin recurrir a suposiciones personales estimo basadas en su propia experiencia.

El colmo del ridículo fue su despedida a los gritos y diciéndole a los periodistas que le pidieron respeto por la víctima siendo ella mujer, que no les consta que ella sea mujer, que ellos siguen hablando sin saber, porque aunque ella se presente como mujer y tenga un DNI femenino, nadie sabe si ella es mujer, a la fecha lo más ridículo parecían los abogados mediáticos que se peleaban en el programa de Mauro Viale, pero esta mujer ha superado todo lo que era frívolo y guionado.

Existen derechos que asisten a la víctima, será que en la Universidad Católica Argentina olvidaron incorporar en la carrera esos artículos.

Un par de horas más tarde, Silvina Fernández Rosarno y Jorge Alfonso continuaron con el circo mediático, esta vez en A24 en vivo, donde Pablo Vilouta, los atendió con una coherencia que el dúo dinámico de abogados no supieron refutar. La de verdad hay que ser ignorante para que te defiendan estos abogados, según ellos infirieron su defendido es inocente porque es incapaz de tener sexo convencional, es decir, tiene alguna incapacidad, pero atribuyen a que el líquido seminal se debió a unos besos que tuvo antes con la víctima.

La abogada Rosarno ahora habla de manchas de sangre que horas antes negó en otro programa, también culpó a la joven por no comportarse como una persona adulta responsable al estar trasnochados y borrachos.

Por si fuera poco les leyeron un comunicado del resto de familiares acusando a los abogados de decir disparates y haber sido revocados sus mandatos a lo que la abogada ofendida acusó al medio de tener malicia.

Minutos después la abogada Rosarno comete un error garrafal que la deja mal parada, cuando quiso refutar la denuncia del abogado del matrimonio de panaderos el abogado Marino Cid Aparicio, quien con tranquilidad le explicó el origen de la denuncia y la abogada una vez más tuvo que pedir perdón.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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