Rosario:La policía investiga una guerra por el control de la droga en el asesinato del conductor de auto de lujo

En la intersección de las calles 27 de Febrero y Entre Ríos, un sicario en moto ejecuto a balazos al conductor de un lujoso BMW blanco. La policía informó que sería un ajuste de cuentas o una guerra por el control de la droga ya que el asesinado apodado el “Fantasma”, estaba vinculado  la denominada “Banda los Monos”.

Cerca de las 14:00 hs., Martín Luis Paz, de 27 años y conocido como «El Fantasma», manejaba un lujoso BMW Z4 junto a su pareja de 25 y su beba de cuatro meses cuando un motociclista se acomodó del lado de la ventanilla del conductor y sin mediar palabra abrió fuego. Al menos cinco plomos de grueso calibre impactaron contra su cuerpo aunque no le impidieron acelerar a fondo el vehículo y recorrer casi tres cuadras, hasta provocar el choque en cadena de tres autos estacionados en Corrientes al 2600, donde lo encontró la muerte. Las mujeres resultaron ilesas.

Fuentes allegadas al caso no tardaron en mencionar el parentesco cercano entre la víctima y uno de los cabecillas de Los Monos, una banda sindicada como la más grande organización de narcotráfico de la ciudad con asiento en los barrios Las Flores y La Granada.

No obstante, ningún investigador quiso hacer vinculaciones directas, aunque descartaron que se haya tratado de un robo y se inclinaron por la hipótesis de un asesinato premeditado.

En ese sentido, una fuente del caso ironizó al decir que “ahora Rosario se va a poner linda”, en clara alusión a que el crimen de ayer será el inicio de una “guerra entre bandas” delictivas.

Voceros policiales dijeron que cerca de las 14:00 hs. de ayer, Martín pasó a buscar a su mujer Brenda V., de 25 años, y a su beba, de cuatro meses, a bordo del lujoso auto blanco, por su domicilio de Viamonte al 1300.

De allí orientó la marcha hacia la zona sur por calle Entre Ríos y se detuvo en el semáforo de avenida 27 de Febrero. Los vidrios estallaron cuando un motociclista que circulaba en una moto “tipo Cripton” azul oscuro (otras versiones dicen una Yamaha YBR 250 negra) se estacionó a la par de la ventanilla y desenfundó una pistola 9 milímetros. Una lluvia de balas impactó contra el cuerpo del conductor, que logró reaccionar y poner en movimiento el auto. Llegó hasta calle Gálvez, dobló en dirección a Corrientes y volvió a doblar hacia el norte, pero a mitad de cuadra colisionó con un vehículo estacionado –que por el fuerte impacto se subió a la vereda– y luego chocó con otro, un VW Suran al que arrastró unos 15 metros, donde se produjo el impacto con un tercer auto.

Cuando los primeros policías arribaron al lugar del homicidio trataron de contener a la mujer y la trasladaron a la comisaría 5ª. En tanto, los forenses comprobaron que el cuerpo de Paz presentaba cinco orificios de bala calibre 9 milímetros: en el abdomen, el pecho, la espalda y dos en los brazos. Otra bala se encontró en uno de los faros traseros del vehículo. En total, del lugar se rescataron seis vainas y dos ojivas. Pero cuando los pesquisas recorrieron los 100 metros que hizo el vehículo por calle Entre Ríos, detectaron que en otro auto estacionado también había un proyectil incrustado. A nadie le cupo duda entonces de que estaban ante un experto tirador, un verdadero sicario.

Sin embargo, el asesino no vio esa escena. Había dejado su moto tirada en la esquina de 27 de Febrero y Entre Ríos cuando se paró en medio de la calle y tiró al auto mientras el matrimonio huía. Tras ello volvió sobre sus pasos, guardó la 9 entre su ropa, levantó la moto y se fue por Entre Ríos hacia el sur. «Un auto lo siguió unos metros. Dobló en contramano por 27 de Febrero, llegó a mitad de cuadra, se volvió y fue tranquilo detrás de la moto. Para mi que estaban juntos», contó un vecino que pidió no dar ni siquiera su nombre de pila.
Mario, un vecino de la cuadra donde se desató el pandemonium, vio todo lo ocurrido y lo contó. «Era una tarde tranquila….pero. La moto se le le puso al lado. El que manejaba esa moto era un tipo medio petiso, joven, sin gorrita, sin casco. Sacó la pistola y le empezó tirar, la piba gritaba desde adentro del auto y el tipo no paraba. Cuando el auto arrancó el loco se paró en la calle, apuntó y siguió tirando. Parecía una película». El hombre parece no creer lo que presenció: «Acá hay robos seguidos, pero esto nunca».
Hasta el pasado miércoles, El fantasma Paz andaba en un Volkswagen Bora. Pero ese día le entregaron la flamante cupé BMW cero kilómetro, patente LQN294. Recién empezaba a disfrutarla cuando la muerte lo fue a buscar. Era un hombre muy joven y quedó dentro del habitáculo del auto con su ropa cubierta de sangre y sus zapatillas Nike Airmax impecables. Los policías que requisaron el vehículo no hallaron ni armas ni drogas.
Cuando la calma volvía al barrio, al lugar no sólo llegó un sinnúmero de policías sino también el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna y varios familiares y amigos de Paz, entre ellos los integrantes de una reconocida familia del barrio Las Flores asociada al narcotráfico y a crímenes de esa zona del sur rosarino. Es que Paz fue hasta ayer parte integrante del núcleo directo de la familia Cantero, uno de cuyos integrantes admitió ante este diario que la víctima era su «cuñado, pero nada que ver», dijo despegándolo de los negocios sucios por los que ellos fueron históricamente acusados.
En ese sentido, altas fuentes policiales aseguraron que el apodo de El fantasma que identificaba a Paz tenía que ver con ese estar despegado de los Cantero. «Nunca tuvo un antecedente penal, pero para nosotros era el hombre que se movía en la trastienda blanqueando los dineros sucios que Los monos movían», dijo un alto oficial.

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