¿Poliladrón o locademia de policía?

Hace ya un par de meses, un incidente barrial, terminó descubriendo un nido de corrupción y demostrando como hay sujetos que por tener contactos políticos y policías corruptos hace lo que se le canta.

Cuando un grupo de vecinos se organizó en Gerli por una ola de hechos de inseguridad, en las reuniones con las autoridades policiales se denunciaban delitos en general, pero los vecinos se negaban a dar precisión o nombres de los denunciados aduciendo cuestiones de seguridad y la falta de confianza en la policía, temiendo denunciar y ser expuestos con los delincuentes.

Esta actitud fue criticada por mí, ya que entendía que si se hacían las reuniones era para avanzar contra la impunidad y perder el miedo a denunciar, muchos no lo entendieron y prefirieron charlar las cuestiones en privado y que si yo confiaba ellos me daban los datos.

Así surgieron quejan contra un taller clandestino de autos ubicado en Heredia y Pje. Angaco de Gerli, donde suelen dejar varios autos sobre la vereda y mal estacionados dificultando el paso de peatones y la circulación por el pasaje que es angosto, varios de los vecinos además destacaban la mala educación del dueño del taller, que cuando le pedían deje un espacio para pasar se burlaba, los insultaba y hasta amenazaba.

Los mismos vecinos referían que temían porque este muchacho dice ser «amigo» de policías pesados de narcotráfico y además tener vínculos políticos, ya que el taller se ubica en un terreno que pertenece a familiares de la concejal Maricel Marciano, además de vincular a poderosos empresarios que llevan a su taller vehículos de alta gama, Audi R8, Ferrari, Hummer, entre otros autos, mencionó a Roemmers y Bugheroni, así las cosas, una comunicación a la comisaría 6ta, sobre un auto de alta gama en la vereda obstruyendo el paso derivó en una muestra de impunidad y corrupción, la policía de la comisaría 6ta fue al lugar constato que el taller es ilegal, que carece de habilitación y de libro de registro conforme a la Ley 13.081, pudieron observar que el Audi R8 de color azul carecía de patentes porque el mismo no está patentado y de documentación necesaria para circular, a pesar de todo eso no hicieron nada, o más bien sí hicieron, le dijeron al dueño del taller que tuvieron que ir por un llamado de un periodista que se la pasa molestando con reclamos de los vecinos, le dieron una foto mía, mis datos personales, número de celular y dirección.

Para resumir, el muchacho se presentó en mi domicilio con una falsa buena voluntad ya que luego de saludarme, me dijo «como verás sé todo de vos, vengo a hablar bien porque soy buena persona, pensá que si quiero te puedo hacer una maldad», luego siguió nombrando a todas sus influencias, obvio apenas se retiró realicé una denuncia penal por amenazas coactivas y denuncié al personal policial por incumplimiento en los deberes de funcionarios público al no adoptar medidas ante las irregularidades, si bien posteriormente el taller fue clausurado junto a varios talleres de la zona por no tener habilitación municipal, las clausuras ante la falta de controles duraron horas y violando la Ley y destruyendo las franjas cada uno hizo lo que quiso.

Hoy 20 de febrero del 2019, al salir de la peluquería y estar despidiéndome de mi peluquera aparece un móvil policial a alta velocidad que se sube a la vereda y pregunta si habíamos denunciado un robo en el local, al responder que no, preguntan quienes eramos, la peluquera le dice que es la dueña que si quieren pasen a revisar y luego de preguntarme quién era yo, la peluquera le dijo un cliente de años y yo mostrarle que me había cortado el cabello, insiste el Oficial de Policía Abel González en palparme, le pido que lo haga dentro del local ya que los amigos del mecánico se burlaban y hacían gestos, pero este de mala manera se negó, luego de palparme en urgencia, comienza a actuar en contra de la Ley, ya que mete las manos en los bolsillos le recuerdo que la requiza debe ser efectuado con testigos, se enoja y me saca del bolsillo una lapicera y me pregunta por qué tengo una lapicera, a lo que le respondo que creo que se usan para escribir o firmar, le pregunto por qué además de no identificarse responde en un tono agresivo, sin respeto, pero especialmente innecesario porque ya era evidente que alguien ser burló llamando al 911 o él es uno de los policías que lleva su auto a ese taller, a lo que le pido que me acompañe como denunciante a pedir los papeles del taller y si no los posee pida apoyo y clausure, su respuesta «yo no soy policía de esos», a lo que le pregunté si el es policía cuando le conviene porque de ser así no le creo lo de la falsa denuncia. Me pidió el DNI y luego de consultar por radio y ser informado que no tenía impedimentos, subió la ventanilla del auto, cerró la puerta y dijo que me lo iba a devolver cuando el quiera. El resto de los policías masculinos y femeninos solo repetían que ellos estaban avalados por el 911 para hacer lo que les parezca, bien, esa es la formación y la mentalidad de estos policías que uno no sabe si son corruptos, ineptos o sin formación, como sea, son un peligro para la sociedad.

Nueva denuncia al taller del estúpido DIEGO PAZOS DNI 30.976.777 que cree ser impune y hacer perder el tiempo de patrullaje a tres móviles y 12 policías, sí, mientras los vecinos se quejan de los robos en Gerli, mientras ante un llamado real demoran horas en llegar o nunca van, en esta supuesta falsa denuncia demoraron 5 minutos, algo para sospechar. Romper una faja de clausura es un delito penal, hacer una falsa denuncia al 911 es un delito, esperemos la justicia sea igual para todos.

En la denuncia ante la Auditoria General de Asuntos Internos, dejé en claro que como son reiteradas las inconductas tanto del personal del Comando de Patrullas Avellaneda, como de la Policía Local, así responsables directos al Jefe Distrital de Avellaneda y del Comando Comisario Inspector Sergio Argañaráz y al jefe de la Policía Local de Avellaneda Comisario Inspector Gregorio Martínez, hago esto público porque es evidente que la policía que debería cuidarnos no pueden distinguir entre un delincuente y un llamado falso, que no tienen capacidad para hacer su trabajo sin maltratar verbalmente o abusar de la autoridad, que si este y otros se burlan de las clausuras algo no funciona bien.

En definitiva me equivoqué cuando le pedí a los vecinos que confíen en la policía, no todos son iguales, pero lamentablemente hay muchos corruptos.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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