Magdalena Sierra campaña política, subsidios militantes y precarización laboral

Magdalena Sierra, actual jefa de gabinete de secretarios del municipio de Avellaneda, vuelve a mostrar que es ella y no Alejo Chornobroff quien define la agenda política del municipio, pero lo más importante que es ella que la en plena campaña designa los subsidios y administra la economía del municipio.

Curiosamente la oposición nada dicen de los millones en subsidios a clubes militantes, ya lo he mencionado y mientras los concejales de Juntos por el Cambio se dedican a la pavada política, muchos vecinos se han puesto en contacto para hablar de la situación de varios clubes que reciben subsidios y que son manejados con fines políticos y recaudatorios ya que las actividades son aranceladas, cada club tiene su «kiosquito» desde el manejo del buffet hasta los cursos, talleres o capacitaciones, cuando no las ferias.

Pero a esta forma de hacer política repudiable que lleva adelante Magdalena Sierra de financiar a sus militantes con las arcas municipales, se suma otra conducta reprochable para una política que se dice progresista y es avalar a los trabajadores precarizados en seudo cooperativas que de coorperativa solo tienen el nombre, así, la señora Magdalena Sierra parece no importarle que esos trabajadores no tengan una obra social, que no tengan aportes previsionales y que ese trabajo sea una forma encubierta de trabajo en negro

Cuesta creer que Magdalena Sierra ignore el pasado del señor Claudio Rial y que para hacer campaña se muestre con este tipo de personajes que un día pasaron a la política para hacer negocios con protección.

En Avellaneda los vecinos ya no son tontos, los grupos de vecinos son un medio inmediato de comunicación y es imposible hoy que los que andan en malos pasos no dejen rastros.

Si su deseo es llegar a la intendencia hágalo respetando a los ciudadanos, cuide que tengan un trabajo digno, cuide su acceso a la salud y a la justicia, cuide sus recursos, no todos tienen la suerte de que por ser hijos de, accedan a trabajos con cargos directivos que muchas veces no merecen ni necesitan, pero ahí están.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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