El Dr. James McKenna Director del Laboratorio del comportamiento del sueño madre-bebé de la Universidad de Notre Dame menciona lo siguiente: “Que el bebé duerma toda la noche es probablemente una de las peores ideas que emergieron en los siglos 19 y 20 (Orígenes de la teoría «dejar llorar» a los bebés). Nuestra cultura es la única que alguna vez se ha hecho esta pregunta, la mayoría de las culturas no están preocupadas por esto”. De acuerdo el Dr. McKenna y a sus hallazgos, el dormir toda la noche es algo que los bebés simplemente no están diseñados para hacer, su biología no está diseñada para dormir toda la noche. «Los bebés están diseñados para despertar, mamar y dormir, despertar, mamar y dormir«. El concepto de la llamada “consolidación del sueño” está basado en el concepto de lo que es mejor para los padres a diferencia de lo que es mejor para los bebés.
Se han publicado diferentes estudios para evaluar el efecto del estrés en el desarrollo cerebral del bebé. Se ha descubierto por ejemplo que durante la primera infancia (de 0 hasta los 2 a 3 años) se empieza a desarrollar la región orbitaria frontal del cerebro, por supuesto que otras áreas se están desarrollando también pero es ésta área en particular la que se desarrolla a mayor velocidad durante esta etapa (Gerhardt). Esta área orbitofrontal es la encargada de varias funciones emocionales dentro de ellas la del manejo del estrés, lo que suceda aquí entonces dejará una marca en el desarrollo cerebral del bebé. Por supuesto que esto no explica todos los desórdenes emocionales pues el cerebro sigue desarrollándose durante el resto de los años pero se considera importante durante esta etapa cuidar a los bebés de situaciones estresantes (Gerhard). ¿Y qué situaciones estresan a los bebés? Tal y como lo menciona Gerhard: “no es la ausencia de la madre lo que aumenta el nivel de las hormonas del estrés, como el cortisol, sino la ausencia de una figura adulta que estuviera alerta y se hiciera responsable del estado emocional del niño en cada momento” (Blanco, 2012).
Se ha descubierto además que cuando un bebé es sometido a una gran cantidad de estrés se crean condiciones para dañar las sinapsis entre las neuronas (Narvaez, 2011) pues se genera la hormona llamada cortisol la cual si se libera y en exceso podría dañar las neuronas en formación pero las consecuencias no son aparentes inmediatamente (Thomas et al. 2007). Además cuando hay niveles altos de cortisol y de serotonina se produce el vómito involuntario. Para contrarrestar todos estas sustancias se liberan otras (endorfinas, serotonina, opiáceos) que provocan una bajada del estrés por lo que es normal que luego el bebé caiga rendido y se duerma, pero no porque haya aprendido algo sino porque estas sustancias hicieron efecto (Jové R.).
La respuesta del cuidador a las necesidades del bebé está relacionada a la mayoría si no es a todos los resultados positivos de los niños. La actitud de respuesta que tiene el cuidador está relacionada a la inteligencia, empatía, escasa agresión o depresión, autoregulación, y competencia social. La importancia de la respuesta sensible del cuidador es un conocimiento común en la psicología del desarrollo. La falta de respuesta que representa el “dejar llorar” puede resultar en resultados opuestos a los antes mencionados. (Encyclopedia of Early Childhood Development)









