La Segunda San Martín, corrupción e impunidad

En pleno ascenso de los contagios por COVID-19, una denuncia mediática deja en evidencia la enorme corrupción que se vive en Avellaneda, la conocida panadería La Segunda San Martín, ubicada en la calle José Manuel Estrada 1422 del barrio de Crucecita, queda expuesta en los medios como un lugar donde la explotación laboral goza de buena salud y sus empleados se enferman.

Evelín López, una de las empleadas contagiadas contó que los casos se iniciaron el 14 de junio y los dueños hicieron ir a los empleados a trabajar a pesar de estar infectados. «Yo atiendo el mostrador y a veces me mandaban a los otros sectores hacer producción, tenía dolor de cabeza y me dolía un poco la garganta, pero me hacían venir a trabajar igual», dijo a mujer en diálogo con C5N.

López se enteró el 23 de junio que estaba contagiada luego que su padre la llamara al trabajo para decirle que él y otros integrantes de la familia también dieron positivo. La mujer dio aviso a los dueños para hacer el aislamiento, pero según contó, ellos no se lo permitieron.

«Yo estoy segura que me contagié acá porque ya había otros empelados contagiados y con síntomas y no los aislaron. Tomaron la decisión cuando vino personal del Ministerio de Salud a decir que había una denuncia de casos positivos y ahí me dijeron que me fuera a casa pero me pidieron que no dijera que estaba trabajando con síntomas», contó la mujer.

Tras pasar los días de cuarentena, el lunes pasado López debía reincorporarse a su trabajo, pero ese día recibió una carta documento donde le avisaban que estaba despedida. «Ellos dicen que es porque yo hice una denuncia en Facebook difamándolos con calumnia. Yo publiqué que me había infectado y me hicieron ir a trabajar, donde había compañeros con fiebre trabajando», aseguró.

La mujer denunció que tras despedirla no le pagarán la indemnización que le corresponde. » Sólo me van a pagar el mes trabajado y vacaciones. Ellos dicen que me llamaron y que yo los insulté, puedo demostrar que jamás recibí esa llamada y mucho menos los insulté», dijo López.

Desde El Sindical, nos comunicamos con el SOEPA, Sindicato de Obreros Panaderos de Avellaneda, donde se no encontraba el Secretario General y nos atendió el Secretario Gremial que se presentó como Roberto, el cual intentó justificar la no intervención del sindicato en el hecho de que la joven que denunciaba en la televisión los contagios no era afiliada a panaderos, sino que era del Sindicato de Pasteleros, como si los derechos laborales básicos como es la salud tuvieran que tener un carnet de afiliación para ser defendidos.

Peor aún el secretario gremial intento subestimar nuestra inteligencia al decir que el dueño de la panadería estuvo reunido con las autoridades del sindicato y que había que quedarse tranquilos, porque aseguró que se realizan dos test por día a cada empleado, asegurando que la denuncia era por una cuestión de dinero. Al preguntarle si tenía idea de los costos y el tiempo de demora en un resultado, se excuso diciendo que era lo que le dijeron a él, al preguntarle si realmente conocía al dueño, se desdijo y aclaró que el problema es que no pueden ubicar al dueño y que solo habían hablado con el encargado, reconociendo haber mentido.

Por el lado del Sindicato de Pasteleros, nos informaron que el secretario gremial Marcelo Gasso y el secretario general Luis Ramón Hlebowicz, justo estaban ocupados para responder sobre la situación.

Corrupción política

Ya veníamos denunciando en El Sindical, la falta de controles a los comercios respecto a los protocolos sanitarios y de cuidados especiales por el COVID-19, tarea que recae por el cargo en el subsecretario de seguridad municipal Marcelo Rey, pero que tiene como principal responsable al intendente Jorge Ferraresi por sostener de manera torpe y caprichosa a un funcionarios ineficiente y negligente.

Por el lado de la provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof debe «ajustar»varias cosas por el lado del Ministerio de Trabajo, donde a pesar de que la denuncia se conoció por todos los medios y redes sociales, ni se asomaron.

Se agrava la cuestión en el hecho de que el dueño Alejandro de la panadería posee uno de los restaurantes más conocidos de Avellaneda con sucursales en otros municipios como Lomas de Zamora y Quilmes, Pertutti de Avellaneda en la concurrida esquina de Av. Mitre y Sarmiento, trabajando por delivery, según mencionan los vecinos.

Pertutti es un lugar donde conviven los políticos, los sindicalistas y empresarios locales, motivo por el cual la impunidad es algo que se descarta.

Conclusión

Este hecho que muestra la explotación laboral, el abuso empresarial y la impunidad no debe quedar como una anécdota de esas noticias de un día y de las que luego nadie se acuerda.

Debe ser un punto de partida y de muestra para que todos tengan un ejemplo concreto de lo que en realidad defienden algunos gremialistas que viven del dolor y el sufrimiento de los trabajadores que dicen representar.

También para cuando llegue el momento de votar no se olviden de estos políticos que miran para otro lado y es obvio que en la Argentina nada de esto es gratis.

Pasadas las 17:00 hs. del día 8 de julio, la panadería y confitería La Segunda San Martín continuaba abierta, trabajando con la misma normalidad de siempre, lo que hoy es una irregularidad.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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