La Plata: Habilitan un Juicio por la Verdad en un caso de abuso sexual infantil de Glew

El Tribunal de Casación bonaerense dispuso que no debe archivarse una causa de abuso sexual cometido contra una niña hace 25 años atrás, por solo haber transcurrido el tiempo, y habilitó el Juicio por la verdad en esta clase de delitos.

Este fallo – que es un rechazo a la prescripción dispuesta por la Cámara de Apelaciones de Apelaciones de Lomas de Zamora – abre la posibilidad a que una serie de víctimas de abuso sexual en su infancia realicen las denuncias y que sus hechos sean investigados y no puedan ser archivados por el transcurso del tiempo.

El impulso del Juicio por la Verdad en este caso fue dado por una resolución del Juzgado de Garantías n 8 de Lomas de Zamora, a cargo del juez. Gabriel Vitale, “estableciendo un piso de garantías para las víctimas de abusos sexual y obligando al Estado a investigar esta clase de delitos, y expresamente a no poder ocultar ´bajo la alfombra de la impunidad´ los delitos de abuso sexual”, explicaron fuentes judiciales.

En su fallo, Vitale había denunciado la existencia de un “blindaje jurídico” propiciado por una “práctica jurisdiccional miope y reduccionista” que niega los derechos de las víctimas

Uno de los impulsores del pedido de no prescripción de la causa y de la realización del Juicio por la Verdad fue Guido Lorenzino, defensor del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires.

En su fallo, los jueces de la Casación provincial analizaron la existencia de un conflicto entre el derecho constitucional de la víctima de acceder a la justicia y las garantías constitucionales que amparan al imputado. Sin embargo, consideraron que la extinción de la acción penal no cancela el derecho de la víctima a que su verdad sea discutida públicamente.

“En este juego de derechos, la equidad impone otorgar a la víctima el acceso a la justicia que siempre le fue negado, y obtener, aunque más no sea, un pronunciamiento que defina la cuestión”, expresaron en la sentencia.

El caso

La causa se inició 2 de julio de 2019. Patricia dejó su testimonio en la fiscalía especializada en abuso sexual por los hechos ocurridos entre 1990 y 1995 en la casa familiar del Barrio Gorriti, en Glew, Partido de Almirante Brown.

Allí ella vivía con su mamá Mónica y su abuela y en el mismo terreno, al fondo, tenían la casa el acusado, su esposa (hermana de Mónica) y sus hijos. “Él estaba presente siempre. En todo lo que era la vida familiar. En todas las reuniones y los cumpleaños. Y yo tenía una distancia que se diluía en una familia numerosa. Éramos 50. Y él era una persona muy caracterizada: introvertido, callado, provinciano. Nunca charlaba con nadie. Pero yo era muy pegada a él, incluso en la familia cuando yo era chiquita decían que yo era su novia”, comenta ahora, con el peso de las palabras asumido.

La angustia de ser madre, la imposibilidad de amamantar a su hija y la muerte de su tía, la esposa del abusador y la hermana de su madre, reacomodaron la mente de Patricia. “Fui mamá y a partir de ahí se empezaron a despertar muchas preguntas que me llevaron a terapia, a pedir ayuda profesional, con trabas que tenía. Y mi tía fallece y algo ocurre en mí como para que haga esta exposición. Mi tía era la comandante de la familia, era la mayor de las hermanas y heredó esa cosa matriarcal de mi abuela. Era como el dedo señalador, ella era la justicia en la familia”, cuenta Patricia.

Ella asegura que fue víctima de su tío entre los 5 y los 10 años y que recién a esa edad pudo alejarse de su abusador.

La fiscal del caso, Andrea Nicoletti, pidió que se le realicen pericias psicológicas a Aguirre para determinar la veracidad de su testimonio. Los peritos determinaron que la mujer “presenta indicadores de abuso sexual” y explicaron que “durante el relato de los hechos se angustia, presenta sentimientos de culpa, vergüenza, durante su niñez y adolescencia naturalizó los hechos”. Y agregaron: “del relato de la víctima no se advierten indicadores de fabulación o mendacidad, no presenta ideación delirante” ni padece enfermedad o trastorno mental que implique alguna perturbación en el grado de conciencia”. Además, aclararon que la mujer “no resulta peligrosa para sí o para terceros en forma inminente”.

Hasta ahora, la revisaron una psicóloga y un psiquiatra de la asesoría pericial de La Plata, una psiquiatra de la fiscalía de lomas de Zamora y su propia terapeuta. Varias declaraciones testimoniales de su madre y esposo, los cuales fueron dejados de lado por toda la familia que sigue ocultando al tío imputado de abuso sexual. La soledad de Patricia y de su familia más íntima, fue acompañada por las resoluciones de la fiscal del caso, el juez de Garantías y la Casación.

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