Guillermo Castro Moure, la mentira tiene patas cortas

Que parte de la responsabilidad de la llamada «puerta giratoria» la tienen los fiscales no es una novedad, en la provincia de Buenos Aires la acción persecutoria penal es potestad de los agentes del Ministerio Público y ese poder ha desviado a muchos fiscales tentados por lo que se llama corrupción.

La inseguridad es desde hace muchos años uno de los temas que más preocupa a los ciudadanos, los medios lo mencionan a diario, pero pocos se han animado a señalar el lugar correcto que es la justicia y especialmente los fiscales. Con un abuso de la aplicación del Art. 161 C.P.P, casi ningún delincuente queda detenido, apenas pasan unas horas aprehendidos y reciben el beneficio de la libertad.

No voy a repetir lo que ya he descripto en otras editoriales y que incluso he denunciado en la propia Procuración General de la Provincia de Buenos Aires, donde su titular Julio Conte Grand poco y nada ha hecho por mejorar el trabajo de los fiscales que por sus dudosas medidas ponen en peligro la vida de los ciudadanos. ¿Cómo es esto posible?, sencillo, muchos de los delincuentes que asesinan son reincidentes y esa libertad asegurada los lleva en una escalera de delitos en ascenso.

Esta es la realidad que viven a diario millones de ciudadanos de la gran provincia de Buenos Aires, desprotegidos por fiscales que nadie controla, no se trata de que se entrometan en la sana convicción o en sus considerandos, sino de que los fallos y resoluciones se ajusten a derecho y tengan un principio de congruencia.

A la fecha, uno de los Fiscales Generales más ineficientes por los resultados y estadísticas es Guillermo Castro Moure, quien durante años fue Guillermo Castro y con su polémico ascenso sumo Moure, tal vez para confundir u olvidar su pasado judicial que es cuando menos opaco.

Guillermo Castro tiene la conducción y control de los fiscales del Departamento Judicial Avellaneda-Lanús, un cargo que lo llevó a «negociar» acuerdos y apoyos políticos, primero con Jorge Ferraresi (intendente de Avellaneda) y Néstor Grindetti (intendente de Lanús), a pesar de ello, una grave denuncia y cuestiones políticas sobre la sede del nuevo departamento judicial hicieron que deba esperar para asumir con todos los honores.

Ante el reclamo a la Procuración por el dudoso accionar de los fiscales de instrucción, la Procuración derivó el dar alguna respuesta en Guillermo Castro Moure, pero a la fecha nunca se ha puesto en contacto o demostrado interés en escuchar y mejorar la atención a los vecinos, sean víctimas, testigos o simplemente denunciantes.

Las excusas que ha informado la Procuración General se contradicen con las fotos y videos que Castro comparte en sus redes sociales donde se lo suele ver divertido, SÍ DIVERTIDO, casi como un chiste a los ciudadanos que viven con miedo a ser víctimas, uno no puede evitar preguntarse si existen motivos para que Diego Kravetz y Castro se muestren como adolescentes en el día de la primavera mientras siguen matando vecinos en ocasión de robo, hay heridos y asaltados todos los días, digo, si trabajan de verdad y con hechos concretos en beneficio de los ciudadanos luego festejan sería mucho mejor.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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