A penas se supo de su candidatura para competir por la intendencia de Avellaneda, El Sindical fue el primer medio en advertir la historia que arrastra la diputada y su actual esposo, la misma incluía denuncias judiciales y administrativas, el resto de los medios, pauta mediante hacían esfuerzos por instalar la imagen de la candidata mostrándola como una mujer preocupada y que recorría los barrios para escuchar a los vecinos.
Mientras la campaña de prensa la mostraba tocando el timbre o llamando a la puerta de los vecinos de Avellaneda, lo que no se veía eran las reuniones sin prensa, ni difusión con el intendente Jorge Ferraresi, los motivos no eran solo políticos, con un casi seguro triunfo del PRO en la Ciudad de Buenos Aires y una victoria ya firmada del FPV en Avellaneda, que mejor que adelantar los negocios entre la Ciudad y Avellaneda, la propuesta de extender el subte hasta Avellaneda es un excelente negocio y Ferraresi ante todo es empresario, quizás por eso sus empresas suelen ganar las licitaciones de las obras en Avellaneda.
Pero desde El Sindical, contra todo pronóstico repetíamos que Gladys González estaba haciendo todo para perder, desde los acuerdos políticos en la zona, hasta los candidatos elegidos para los puestos a concejales, Sebastián Vinagre ya no tenía espacio en la política, desesperadamente buscaba un lugar en donde sea, sus tiempos de servicio al intendente Ferraresi se terminaron, no por como creen haber hecho mal su papel, sino porque su puesto de Defensor del Pueblo fue la promesa política para obtener el voto de un concejal de la oposición y sumar «voluntades» para desplazar a Silvia Luna de la secretaría del HCD, al respecto hoy publicaremos esa promesa que se le reclama a Ferraresi cumpla.
Así, Vinagre se dijo fue puesto por Mauricio Macri en el armado, pero lo cierto es que Vinagre era uno de los puntos de los acuerdos entre Gladys González y Jorge Ferraresi, al que Vinagre le suplicaba por una mano para seguir viviendo de la política.
La traición a un sector de la UCR, primero por sus propios representantes y avalada por Gladys González, fue la culminación de un plan político, con esto la simple lectura es de una traición o ambiciones personales, la realidad es que fue la mejor forma de arruinar acuerdos de la UCR con otras fuerzas y de paso debilitar cualquier unión de sectores minoritarios.
A Gladys González nunca le importaron los vecinos de Avellaneda, de hecho repudia el partido, se siente incómoda en la zona y mucho más le escapa a la gente que en el vive, esto no es Palermo Chico, así, fue también haciendo todo para buscar la forma de perder o irse sin mostrar su plan.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw


