Feinmann y Canosa, el oficio de fingir periodismo para cuidar las «cajas»

Eduardo Feinmann el ganador del Martín Fierro por su labor «periodística» 2021, junto a Viviana Canosa, son dos ejemplos puntuales de quienes lejos de tener una conducta ética y de ejercer el periodismo, son entre otros tantos los defensores de las «cajas» que financian la política de las que no hay información exacta y por ende puede tener destinos espurios, a las pautas millonarias que reciben los medios donde suelen trabajar estos despreciables, se suman los «sobres» como un extra por los servicios prestados de algunos personajes funcionales a lo peor de la sociedad.

En todo el mundo existen personajes televisivos o radiales que arman un personaje y se ganan un espacio, cada uno elige la forma de ganarse la vida, pero de ahí a que sean referentes sociales de lo ético, lo correcto y la verdad, hay un abismo, solo en la Argentina, personajes como Feinmann pueden ganar un premio por una labor que no ejerce, que alguien me diga qué investigación periodística tiene Feinmann reconocida, lo suyo es solo sostener una línea editorial que paga por sus opiniones y por sus ataques mediáticos siempre vinculados a la política.

Tanto Feinmann como Viviana Canosa carecen de objetividad y no pierden oportunidad de direccionar cualquier noticia para el lado político, denostando al peronismo y alabando al macrismo, como ya lo mencioné, no puedo objetar si ambos prefieren prostituirse intelectualmente en beneficio de vivir una vida holgada desde lo económico, pero sí, es necesario no callar cuando estos personajes influyentes derrapan y envían un peligroso mensaje a esa parte de la sociedad mediocre que por ignorancia creen que esos dos comunicadores son periodistas.

Ser periodista es mucho más que relatar las noticias del día o brindar la opinión de temas en los que muchos de estos no tienen ni la menor idea con lo cual su opinión es solo eso, la opinión de alguien que lo hace con las limitaciones que tiene cualquiera que intenta hacer algo sin conocimiento, es decir, con una alta posibilidad de ser incorrecta en el mejor de los casos, para no decir información falsa.

El éxito en los medios de estos seudo periodistas nos muestra ante los ojos del mundo como una sociedad mediocre, ¿alguien pondría en manos de quien no sabe algo que valora?, estimo que no, pero muchos no dudan en creer las opiniones infundadas en general de estos dos arlequines de la televisión y la radio.

Como persona, el límite tolerable es el respeto por la vida del otro y más cuando se trata de adolescentes, casi niños que son asesinados por adultos con serios problemas emocionales a los que un Estado irresponsable les dio un arma y los envistió de autoridad.

No alcanza con que un día se publique en los medios que Feinmann su repudiado por sus dichos en el asesinato de Lucas, porque la memoria de nuestra sociedad es débil y mañana repetirá sin respeto afirmaciones similares en circunstancias, Feinmann justificó este crimen por parte de la policía como algo esperable y entendible. “Ahora, fíjate en qué sociedad vivimos, ¿no? Porque en ambos autos, lo que se sintió es inseguridad mutua. Los jóvenes sintieron que venían delincuentes a atacarlos y los policías creían que eran delincuentes los que venían en el otro auto. Vos fijate, lo que fue la paranoia”, le dijo a su compañero, que asintió sin pensarlo dos veces.

Semejantes dichos son más peligrosos por el metamensaje que por lo textual que es repudiable y desubicado, pero lo que se infiere es más grave, incluso demuestra un Feinmann incoherente y que se contradice con lo que pregona, ya que habla de paranoia o sensación y ha sido él quien ha denostado el uso de sensación cuando de inseguridad se refiere, es decir, depende en boca de quien se usan las palabras las rechaza o el mismo las enuncia.

Por el lado de la inestable Viviana Canosa, que pasa de quejarse de la inseguridad, la economía y el miedo a repetir en cada programa que los hombres no se le acercan, como una muletilla que descomprima lo aburrido y bajoneante que es su monólogo anti peronista y de que todo sea negativo, el Apocalipsis es un libro infantil al lado de los programas de Viviana que no termina de plantarse y asumir que es igual a los periodistas señalados como funcionales a los grandes grupos económicos y por ende a un espacio político que le es funcional.

Su simulado interés en el dolor de la familia y amigos de Lucas quedó en evidencia cuando les preguntó si habían votado el domingo, ¿se puede ser tan desubicada?. En plana pandemia Viviana Canosa se indignó y cargó duro contra la policía cuando le indicaron que debía respetar los protocolos y tuvo hasta insultos cuando se quejaba de que se sancionaba a los infractores al distanciamiento social, pero ha sido muy tibia para opinar sobre tres asesinos que estaban en la Policía de la Ciduad y vaya uno a saber cuantos delitos cometieron en sus años de servicio, porque la metodología que usaron para interceptar a los jóvenes es eso una metodología de trabajo y no un procedimiento que salió mal.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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