Diego Pazos, de buche a «pollito en fuga»

Oportunamente me he ocupado de que los vecinos sepan quien es el «mecánico» Diego Javier Pazos, un personaje del conurbano con aires de Palermo Chico y que asegura los problemas con los vecinos se debe a que envidian los autos que suelen pasar por su taller, como si la gente fuera idiota y envidiara lo que ve por la calle.

Así de incoherente son sus comentarios y así de incoherente es su vida, porque ningún vecino cree que alguien pueda vivir hoy en día abriendo dos o tres veces por semana un par de horas.

Consultada la empresa AUDI Argentina, sobre la posibilidad de que un auto de la marca sea atendido en un taller de barrio, estos negaron esa posibilidad ya que los vehículos poseen una garantía que no admite talleres que no formen parte de la red y este taller ni nombre posee.

Diego se jacta de que a su taller concurren algunos policías de drogas y si bien esto es cierto, la presencia de estos personajes no es solo la de pasear o visitar a un amigo, sino la de recabar información que Diego les pasa a cambio de algunos «retornos», cuando Diego se queja con alguien en común, se olvida que nunca hago afirmaciones de personas que no conozca o no pueda sostener lo que digo, así que si insiste en ponerse en un papel de víctima, yo insistiré en recordarle quien es.

Sus amenazas de golpearme con sus amigos, es tan ridícula como cobarde, algo que por estos días se ha comprobado en el barrio, ya que una señora, le llevó su camioneta para reparar, le hizo gastar alrededor de 20 mil pesos y luego le dijo ante la insistencia de la señora de que le entregué el vehículo en condiciones que lo lleve a otro lado, discutió con la mujer, le faltó el respeto, pero curiosamente el marido no lo pudo encontrar cuando le fue a pedir explicaciones, seguramente Diego estaba buscando a sus «amigos».

Tan curioso me vuelvo cuando me amenazan que tantas dudas vecinales hacen que uno sea prudente y chequee lo que se dice y la realidad deja más dudas que se certezas, por un lado, el CUIT: 20-30976777-3, sigue sin registrar impuestos activos, mucho menos empleados, es decir, que fiel a su estilo no me importa nada, sigue incumpliendo la Ley Laboral y la Ley Tributaria entre otras cosas.

El hecho de que este personaje haga lo que quiera revela además dos casos indiscutibles, que hay corrupción en el municipio de Avellaneda que no lo controla y por parte de los policías de la comisaría 6ta de Gerli a cargo actualmente del Subcomisario Gonedorosqui, que por alguna razón omite cumplir con sus obligaciones, cuando hace años el propio Ministerio de Seguridad Bonaerense dispuso el control de talleres automotriz y estacionamientos.

Esto señores vecinos, también forma parte de las causales de la inseguridad, si tenemos policías corruptos, que no cumplen con sus obligaciones, poco podemos esperar de ellos, si hay talleres que no reúnen las condiciones que exige la Ley, no es de asombrarse que los repuestos tengan dudosa procedencia y así la cadena de causales de la inseguridad y el delito sigue intacta.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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