Un subcomisario de la Bonaerense y otras seis personas fueron detenidos acusados de integrar una banda que falsificaba billetes de 100 y 50 pesos con los que estafaban a ancianos a través de taxistas, remiseros y comercios.
En el marco de los allanamientos, la División Falsificación de Moneda de la Policía Federal secuestró 800.000 pesos falsos, de los cuales 100.000 fueron encontrados en el domicilio particular del subcomisario, cuya esposa está prófuga por la misma causa.
El subcomisario se desempeñaba como jefe de turno de la Jefatura Distrital Merlo y hoy fue desafectado de sus funciones por orden de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad, “en el marco de la política de tolerancia cero de corrupción policial impulsada por el gobernador Daniel Scioli y el ministro Carlos Stornelli”.
La investigación lleva seis meses y está en manos del juzgado federal 9 de Capital Federal, a cargo del juez Octavio Aráoz de La Madrid, quien hoy ordenó una serie de nueve allanamientos en los partidos bonaerenses de Merlo, Florencio Varela y La Plata.
Los detectives de la División Falsificación de Moneda iniciaron la pesquisa al detectar que el hijo de un conocido falsificador detenido el año pasado y que cumple condena en el penal de Villa Devoto, continuaba con la actividad de su padre.
Así determinaron que este desprendimiento de la organización funcionaba con el mismo objetivo que la desbaratada el año pasado: colocar billetes falsos, en su mayoría de 100 y 50 pesos, a ancianos desprevenidos que acababan de cobrar la jubilación.
Las fuentes explicaron que la banda tiene como cabecilla al hijo del falsificador preso que por el momento está prófugo y que la estructura se completa con los imprenteros, los distribuidores y los “pasadores”.
“Los ‘pasadores‘ de billetes son en su mayoría taxistas de Capital Federal y remiseros del conurbano que se aprovechan de los ancianos cuando salen del banco de cobrar su jubilación. Cuando el jubilado paga con 100 pesos, el chofer les cambia el billete y le dice que le pagaron con billetes falsos”, explicó un jefe policial.
Si bien la mayoría de los billetes de máxima denominación, también fabricaban billetes apócrifos de 10 y 20 pesos para colocar al momento de tener que dar cambio.
“De esta manera, por ejemplo el jubilado paga con cien pesos un viaje en taxi de diez pesos y recibe como cambio noventa pesos falsos”, explicó la fuente consultada.
La organización también ponía en circulación los billetes falsos en algunos comercios, como una conocida heladería de Berazategui.
Según detallaron las fuentes, el subcomisario de la Distrital Merlo cumplía el rol de distribuidor y además se sospecha que le daba protección a la banda por su jerarquía policiales.
La imprenta fue descubierta en Florencio Varela, donde se secuestraron las planchas para hacer los billetes en serigrafía, y en la casa del subcomisario, en Merlo, se encontraron, empaquetados, 100.000 de los 800.000 pesos falsos que se secuestraron en los allanamientos.
Uno de los investigadores confió que a la hora de repartir ganancias, “los pasadores” se quedan con el 30 por ciento del valor de los billetes “truchos” que logran colocar.
Por cada billete de 100 pesos falso que introducen, ellos se quedan con 30 pesos del bueno y los otros 70 son para los distribuidores e imprenteros, precisó la fuente.
La División Falsificación de Moneda continuaba hoy con las tareas de inteligencia con el fin de detener a todos los miembros de la banda, entre ellos, el líder, de apellido Pérez y la esposa del subcomisario.


