Desapego de los estímulos

desapego-estímulosLo que induce la depresión al deprimido frente a los estímulos es la actitud  de pre-concebir, de dar por hecho, derrotándose por anticipado, que no le «sentarán bien».

A primera vista podríamos argüir que acercarse a lo agradable produciría consuelo y por ello mismo sería una apetecible medicina para nuestro lánguido estado. En cambio el deprimido desconfía de ese acercarse a lo bueno que antes le reconfortaba, y más bien renuncia preveyendo sentirse todavía más defraudado.

Se vuelve frío y escéptico, y ante la posibilidad de un placer conocido prefiere desilusionarse y así confirma con toda su crudeza, sin paliativos ni falsos consuelos, la amarga realidad que le atenaza.

También contribuye a esta actitud el rencoroso desaire que produce haber esperado mucho y haber encontrado poco en algunos momentos en que hemos probado, y haber sacado la precipitada conclusión «ya no me anima nada», «será mejor resignarme a este malestar insoportable».

Sin embargo, pese a esas conclusiones más fruto de la impaciencia que de otra cosa, la exposición a los estímulos agradables resucita los sentidos y las capacidades de goce obturados por la depresión.

La estrategia adecuada es acercarse y permanecer periodos cada vez más largos haciendo ‘como si’ disfrutáramos de productos alimentarios exquisitos, regalásemos el oído con música cuya belleza nos conmovía, nos atreviéramos -a pesar de la poca convicción- a poner ante los ojos la belleza visual del mundo natural (la antigua medicina de la «naturaleza cura») y artístico.

Se trata de dejar que la curiosidad nos cosquille y provoque a pesar de nuestra inicial indiferencia, en una palabra, ir hacia el interés en vez de pretender estar interesados porque sí, sin habernos re-vitalizador a base de habernos auto-estimulado con la persuasión e insistencia necesarias.

Aparecer en vez de desaparecer, volver al ser que éramos en vez vaciarnos perdidos en nada: he aquí un cambio de actitud que busca y espera la reanimación de su paciente acercarse al habla, la expresión y la acción como el camino que crea lo que practica en vez de lamentar lo que ha perdido.

Practicar vida social, producir manual e intelectualmente, acercarse de puntillas a los placeres para saborearlos aunque fuera de refilón, todo ello hace mover la dinamo y produce el rayo de luz con el que irnos iluminando.

 

Fuente: Médicos municipales filial Borda

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