La Defensoría del Pueblo de La Matanza, tiene más criticas que logros en defensa de los derechos vulnerados de los vecinos a quien se supone representa, pero más allá de su estadística negativa, hay sumar la forma de trabajo de sus responsables y empleados, que se pueden resumir en 2 palabras, vagos y maleducados.
Los dos principales responsables de la Defensoría son Silvia Graciela Caprino como defensora y José María Mira como defensor adjunto, los teléfonos informados son 6083-8759/4880-7367 con un horario de atención bastante acotado 09:00 a 15:00 hs. y un WhatsApp: 11 3956 5622 que demoran en responder y cuando lo hacen de forma anónima, porque nadie se identifica ni en las llamados ni en la virtualidad de la mensajería.
Durante 2 semanas intentamos comunicarnos con la señora Silvia Caprino o José María Mira y las respuestas fueron que no se encontraban o estaban reunidos, en la última comunicación del día miércoles 10 de diciembre se me pidieron mis datos y teléfono para comunicarse pero fue la última vez que atendieron mis llamados, ahora solo suena y luego cortan la llamada.
La conducta de esquivar la comunicación tiene su lógica con la respuesta brindada vía online, que demuestra que además de ser vagos, son unos maleducados al «jugar» a no saber y terminar poniendo requisitos ridículos para informar si van a realizar alguna acción para defender los derechos humanos básicos de los vecinos que deberían representar y defender.
El día martes 4 de diciembre, varios vecinos marcharon desde la Plaza de San Justo al municipio con un corte de calles y una ruidosa declamación de la situación del Centro de Salud Mental Dr. Mario Tisminetzky que se encuentra sin brindar turnos y con un posible cierre por falta de personal, con el agravante de que el personal actual se encuentra bajo una modalidad irregular como empleados municipales. A pesar de la marcha y de las publicaciones en redes sociales en la Defensoría del Pueblo de La Matanza.

Se hace evidente que el funcionamiento de la defensoría es malo, buscando información hay reclamos vecinales que llevan meses sin resolverse y sin que la defensoría se ocupe, tal vez tampoco se enteraron, pero hay reclamos por el estado del estado en que se encuentra el cementerio municipal y la calidad del agua que es un riesgo para la salud de los vecinos.
Desde el Diario El Sindical, nuestro consejo es que concurran personalmente a las oficinas de la defensoría y hagan los reclamos sin retirarse del lugar sin una copia firmada.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw



