Amenazan a abuela que denunció a la Clínica Nuestra Señora de la Dulce Espera y el sindicato de empleados municipales de Avellaneda

Mónica-Moyano  Pocos actos deben ser más repudiables que el de pretender callar la voz de los que reclaman justicia, Mónica Moyano, abuela de Ludmila que valientemente ofreció en exclusiva su testimonio a nuestro medio, no solo por el riesgo de padecer lo que hoy padece, sino también por el hecho de tener que revivir el dolor de haber perdido una nieta y con ella muchos sueños.

Lamentablemente la conducta que han escogido con los directivos del STMA, a cargo de Rubén Cholo García y su adjunto Hernán Doval, juntamente con la dirigente Manuela Sánchez ha sido el de intentar minimizar los hechos, asegurar falazmente que no sabían de las denuncias por mala praxis, por mala atención y las muertes de bebés. Pero sí se han ocupado de sacar comunicados extemporáneos, con una excusa de acompañar el dolor, si es así, las madres los esperan a alguno de los nombrados ofreciéndoles su solidaridad y puesta a disposición.

Las amenazas a la abuela si bien son anónimas, como suelen actuar los cobardes, comenzaron luego de que se difundiera su testimonio, y el silencio solo beneficia a los culpables, si ustedes son ajenos a todo lo que ha ocurrido demuéstrenlo, porque no van a poder silenciar tantas voces, ya no se trata de la nota de un periodista, ya no se trata del testimonio de un familiar, son muchos los que hoy leen lo que pasa, los que están siguiendo la evolución de la causa, aún están a tiempo de demostrar que son gente de bien y no unos ineptos caprichosos.

Como medio periodístico nos solidarizamos con Mónica Moyano, quien no está sola, la apoyan otros familiares y vamos a pedirle a la justicia que investigue, hoy en día con la tecnología es casi imposible mantenerse en el anonimato.

 

 

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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