Los investigadores del robo a la sucursal del banco Macro de Congreso sospechan de autoridades policiales de la Comisaría 5ª, con jurisdicción sobre el escenario del ilícito.
Según trascendió, la Fiscalía determinó que el subcomisario Aristóbulo Amarilla, tercer jefe de esa dependencia policial, permaneció en las inmediaciones del Banco durante las horas empleadas por los delincuentes para saquear las cajas de seguridad de la entidad.
Según los informantes, la madrugada en que se llevó a cabo el robo, Amarilla fue visto y registrado por cámaras de seguridad en un garaje que se encuentra a una cuadra de la sucursal bancaria junto a su chofer, en el interior de un auto.
Lo más llamativo es que Amarilla se encontraba de franco durante ese día, por lo que no se puede justificar su presencia en la zona, detallaron los investigadores que tuvieron acceso al expediente.
En principio, la presunción apunta al establecimiento de una “zona liberada”, posibilidad que se fortalece a partir de que durante las 9 horas que duró el robo ningún patrullero pasó por la cuadra del banco.
Sin embargo, no se descarta en los círculos judiciales que la presunta participación policial en el hecho haya tenido ribetes de mayor protagonismo, ya que hay evidencia de comunicaciones por radio –al menos 3- entre el chofer de Amarilla y los móviles utilizados por los acusados del robo.
El jefe policial y su situación patrimonial están siendo investigados en el expediente, ya que se menciona como hecho destacable que Amarilla habría adquirido una casa poco después del robo.
Tampoco es un detalle menor que la investigación de la causa en sus inicios y por decisión de la fiscal Viviana Fein, fue practicada de manera integral por la propia Comisaría 5ª, saliendo a la luz los detalles sobre la supuesta vinculación de sus jefes con el robo.
Más sospechas
A los investigadores les llamó la atención que el titular de la Comisaría 5ª, Claudio Abbondanza, tuvo una marcada participación –exposición pública incluida- en la detención de Mario Luis Vitette Sellanes, apodado “el uruguayo” y consignado como uno de los autores del “Robo del Siglo”, producida cuando Abbondanza era jefe de la Comisaría 53ª.
Se investiga ahora si durante el tiempo transcurrido entre aquella detención y el robo al Macro hubo comunicación entre el Jefe policial y Vitette Sellanes.
Con esta grave derivación de lo que se conoció periodísticamente como “El robo del milenio”, la Comisaría 5ª parece estar convirtiéndose en una piedra en el zapato para la Policía Federal.
Pocos días atrás, esta seccional estuvo en el ojo de la tormenta por las denuncias de la auxiliar Nancy Miño Velázquez, quien solía trabajar como agente encubierta infiltrándose en las redes de explotación sexual de mujeres.
Miño Velázquez consignó ese despacho policial como uno de los enclaves de esta actividad en la Ciudad, dando un detalle pormenorizado de los pagos que debían realizar los prostíbulos para funcionar bajo protección y complicidad policial.


