
Cuando Cristian Ritondo, una versión vernácula del Super Agente del recontra espionaje, habla de la seguridad en la provincia de Buenos Aires, acusando al gobernador Axel Kicillof de no querer hablar de la seguridad y va más allá, dice que hace años no se ven operativos de seguridad importantes o grandes secuestros de drogas, no solo miente, sino que debería evitar exponerse a quedar en ridículo.
Cristian Ritondo fue ministro de seguridad bonaerense durante los años 2014 al 2019 con María Eugenia Vidal como gobernadora, durante su gestión quizás muchos lo han olvidado pero los únicos procedimientos que se mostraban, prensa paga mediante, era la destrucción de seudo búnker de drogas, donde se mostraba la destrucción de un rancho de chapa en una villa o barrio de emergencia.
Es decir, se cumplía con una doble función, distraer la atención de los vecinos que a diario conviven con el narcomenudeo en los barrios y justificar que estaban combatiendo el narcotráfico, cuando la realidad solo se buscaba criminalizar a los sectores más pobres, donde los adictos a las drogas solo tienen 2 caminos para financiar su adicción, el robo o transformarse en pequeños dealers o tranzas, pero eso no es narcotráfico ni se acerca a ello.
Las acciones desarrolladas por Ritondo no eran ingenuas y tampoco tenían como objetivo solo vender humo, más allá de lo tosco y limitado que suele mostrarse este personaje de la política, detrás de Ritondo hay poderosos que cuidan de sus espaldas no porque lo consideren un par, sino porque es un buen perro, un manto negro fiel que aprendió algo más que dar la patita.
Comprender el rol de Ritondo en la política es un cliché de película pochoclera, donde los servicios de inteligencia están más sucios que las mafias que se supone deben combatir y sus agentes se enriquecen tentados por los lujos de los verdaderos narcos, empresarios que lavan dinero, políticos y miembros de la justicia que son parte de ese mundo reducido donde todo vale y la impunidad goza de buena salud-
Ritondo cuando habla de la lucha en la provincia de Buenos Aires contra la droga NUNCA pregunta, los motivos por los cuáles desde la llagada del Procurador General de la Provincia de Buenos Aires, Julio Conte Grand, amigo personal de Mauricio Macri y de María Eugenia Vidal, quienes motorizaron su llegada para ser el jefe de todos los fiscales y defensores de la Provincia de Buenos Aires, luego de «apretar» a la ex Procuradora Falbo para que renuncie, todas las estadísticas de causas y procesos vinculados a la droga bajaron a un nivel ridículo.
Más aún, muchos ignoran y los medios no lo dicen, durante la gestión de Ritondo como ministro, se infiltro a los efectivos policiales bonaerenses, con personal de inteligencia federal, la modalidad fue bajo contratación de estos como profesionales para cumplir funciones como docentes en institutos policiales, empleados del ministerio con acceso a dependencias policiales por distintas funciones entre otros.
María Eugenia Vidal no era ajena al conocimiento de esto, por lo menos en gran parte, ya que incluso se espiaba a funcionarios y políticos propios por si alguien olvidó los escándalos sobre el tema, cuando se filtraron videos de grabaciones ilegales a reuniones políticas.
Fue durante la gestión de Ritondo, que también muchos jefes policiales se volvieron millonarios, especialmente los que estuvieron en dependencias claves donde al parecer, tantos espías no les llamó nunca la atención que policías con sueldos que no llegaban a los 2.000 dólares mensuales para que se entienda la comparación, se retiraron con patrimonios de más de 5.000.000 millones de dólares, algunos casos terminaron en escándalos con allanamientos y detenciones que se pueden encontrar fácilmente en los medios.
Cuando Ritondo fue ministro de seguridad en la provincia su situación operativa era muy distinta a la actual del ministro de seguridad Javier Alonso, porque tenía el apoyo y hasta la complicidad de Patricia Bullrich para asistencia logística y de inteligencia, porque a no equivocarse, la seguridad no se combate con más policías, sino con inteligencia, lo que ha pasado en la Argentina y en la provincia de Buenos Aires es que la inteligencia tiene otros intereses lejanos al bien común.
No alcanzaría el tiempo para desarrollar la manipulación de los servicios durante el gobierno de Mauricio Macri, que con un perfil más bajo que el de tener un personaje histrónico como Santiago Caputo, montaron un aceitado sistema de corrupción con mafias donde infiltraron a ambiciosos agentes y abogados en distintos sectores de poder, CABA ha tenido funcionarios que en pocos años se hicieron millonarios en la función pública algunos atendiendo de los 2 lados del mostrador, pero pauta mediante los medios hegemónicos siempre dejan pasar.
Para concluir, Ritondo tampoco habla del rol de la justicia federal que en definitiva es a la que le corresponde la lucha contra el narcotráfico y a las fuerzas federales, ha sido el macrismo quien armó una estructura funcional a ciertas mafias en la justicia federal, desde los juzgados de instrucción hasta controlar la poderosa Casación Penal.
A la fecha la única persona que se ha preguntado en los medios sobre el rol difuso del Presidente de la Cámara de Casación Penal Mariano Hernán Borinsky, ha sido la Jueza Fderal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado. Y es que Borinsky es uno de los jueces con mayor relación con Mauricio Macri, tanto él como su esposa Evelyn Meischenguiser, que tiene un entramado familiar más que interesante donde se mezcla poder, espionaje y vínculos judiciales,
No hay discusión de que poco se ha hecho con el narcotráfico en la Argentina y eso que desde 1994 se instaló operativamente la DEA en el país, incluso el Jefe Regional vino a vivir a la Argentina en la zona norte, con todo eso, los resultados que reclama Ritondo a la provincia nunca llegaron, por la Argentina circulan miles de kilos de droga por hora las 24hs. pero todos fingen desconocerlo mientras la prioridad es su propio beneficio.
El SERÁ JUSTICIA es una burla.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw


