La Unión Mundial de Prensa calificó la muerte de los comunicadores de Al Mayadeen y Al Manar como un intento sistemático de «matar la verdad».
Una ola de indignación global recorre la comunidad periodística y política tras el asesinato de tres profesionales de la comunicación en el sur del Líbano, víctimas de un ataque con drones perpetrado por el ejército israelí el pasado 28 de marzo.
La periodista Fatima Ftouni y el camarógrafo Mohammad Ftouni, de la red Al Mayadeen, junto al corresponsal Ali Choeib, de Al Manar, «cayeron mártires en el camino de la palabra libre», denunciaron organizaciones internacionales.
La Unión Mundial de Prensa, Medios y Medios Electrónicos condenó enérgicamente este «crimen atroz», subrayando que el ataque contra periodistas plenamente identificados con sus distintivos profesionales constituye una violación flagrante de las convenciones internacionales.
Según la organización, este hecho no es aislado, sino que forma parte de una política sistemática de intimidación que ya ha cobrado vidas de informadores en Gaza, Líbano e Irán.
«Es un intento de silenciar las voces que exponen los crímenes de la ocupación», afirmó la entidad, instando a una investigación internacional inmediata para que los dirigentes israelíes rindan cuentas por crímenes de guerra.



