Recoleta: Un brasilero con ideología nazi atentó contra Cristina Fernández

Un individuo que intentó gatillar un arma, que no llegó a disparar, a centímetros de la cabeza de la vicepresidenta Cristina Fernandez de Kirchner fue detenido esta noche tras una intervención de los custodios y se analiza la pistola utilizada, que fue hallada a metros de lugar.

El intento de ataque quedó registrado en las imágenes tomadas por la Televisión Pública en las inmediaciones del domicilio de la exmandataria, mientras que el agresor fue detenido por la Policía Federal.

Fernando Sabag Montiel frecuentó la escena del death metal. Quienes lo conocieron en su barrio, Villa del Parque, lo definen como errático, inconstante y camaleónico, proclive a decir “cosas insensatas”. La costumbre de esperar a músicos famosos en hoteles.

Sus posteos con mensajes insensatos en redes sociales eran constantes, casi como sus cambios de imagen y estilo, entre camisas y anillos, o tatuajes con símbolos tomados de la estética del nazismo esotérico, algo que sorprendió a sus viejos conocidos, porque nadie lo tenía por nazi. “Era un freak, pero mal”, recuerda otro habitué. Su salud mental era un punto en la conversación sobre él. Si tenía un diagnóstico psiquiátrico, nadie podía precisarlo. “Tedi” presentaba un solo frente, o diferentes variaciones de su frente, una historia contada a través de selfies, en un entorno que aumentaba su distancia cada vez más.

enía varias costumbres, dicen quienes lo conocieron. Solía proponer negocios que eran “un delirio”, o esperar a músicos famosos a la salida de hoteles. En marzo de este año, posteó un video donde intentaba una selfie con Taylor Hawkins, baterista de Foo Fighters, una semana antes de su muerte. “Vídeo con Taylor Hawkings de Foo Fighters una semana antes de morir, me siento la parca muy fuerte conocer a alguien antes de su muerte”, posteó en Instagram.

A fines de agosto, “Tedi” tuvo sus cinco minutos de polémica en Crónica TV. Acompañaba a una joven que decía ser su novia, mientras vendía algodones de azúcar. La joven decía que ya no cobraba planes sociales, que no estaba a favor, porque era “fomentar la vagancia”. En Facebook, en su muro, relató sus enfrentamientos con “las mafias de coperos peruanos”, vendedores de algodón de azúcar sumamente territoriales. Habló de sus peleas a golpe de puño con ellos. “La plata no se hace mágicamente, sino laburando”, dijo. “No avalamos la discriminación y justificamos a los extranjeros que trabajan se levantan temprano para atender una verdulería y por eso tiene 4×4 y camionetas porque trabajan y se lo merecen pero no estamos de acuerdo con gente que viene de afuera a ocupar una villa y vivir gratis y a vivir de planes sin trabajar y venden droga, habría que extraditarlos”, completó luego.

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