Pilar:Toma de rehenes y la ineficiencia policial

  Desde pasadas las 12:00 hs. se produjo un asalto con toma de rehenes en la sucursal Pilar del Banco Nación sobre la avenida Rivadavia y Tucumán  a metros de la Ruta Nacional Nº8, donde un delincuente amenaza con detonar una bomba.

A casi dos horas del asalto con toma de rehenes, el personal policial que se encuentra en el lugar no ha sabido manejar la situación, se ve por las camaras en el lugar a policías caminando con las manos en los bolsillos sonriendo, y sin ningún tipo de actitud profesional. De hecho, contra todo protocolo en recuperación de rehenes, se ha permitido al delincuente comunicarse libremente con el canal de noticias C5N.

Las comunicaciones efectuadas con el delincuente por parte de los periodistas Pablo Duggan  y Paulo Kablan, han sido de una irresponsabilidad enorme, ya que ninguna persona sin la debida prepración debe entablar comunicaciones con un secuestrador y mucho menos, realizar comentarios sabiendo que el mismo tiene acceso a ver los noticieros.

Más allá del resultado final de esta toma de rehenes, lo hecho por el canal de noticias, es totalmente reprochable, ya que ha expuesto a las víctimas del robo de manere innecesaria y solo se entiende por una ambición personal de trascender a cualquier tipo.

En idéntico sentido, las fuerzas de seguridad deberían haber aislado al delincuente, ya que como bien se pudo escuchar, el delincuente por las cámaras de C5N, tenía conocimiento de la ubicación del personal policial y daba indicaciones para que estos se retiraran del lugar que él veía por las imágenes, algo inconcebible.

En pocas palabras una muestra más de la falta de profesionalidad policial y de la falta de criterio de parte de los periodistas mencionados, como el caso de Paulo Kablan, quien no se canso de realizar en vivo análisis sobre la personalidad del delincuente, del modus operandi de los secuestradores y de descalificar las amenzas de estos, al asegurar que la bomba no existe y que el delincuente deberá entregarse.

Estas apreciaciones del periodista no hacen más que complicar el trabajo del negociador, quien según protocólos internacionales sobre recuperación de rehenes, es la única persona autorizada para llevar adelante las negociaciones.

Tan bizarra es la situación, en la cual el delincuente que se ideticó como «el cheto», y enviaba saludos a Yamila y Layla su mujer y su hija respectivamente. Un supuesto rehén, que alababa al delincuente y en un lenguaje similar al que utilizaba el delincuente, reclamaba que cumplan con los pedidos del auto y el juez para que todo se termine, dando claras dudas de su calidad de rehén y acercándose más a la conducta e interéses de un cómplice. Que parecería una burda escena montada, por la actuación de todas las partes, policía, delincuentes y periodistas.

Bastará esperar que luego la justicia determine que es realmente lo que ha sucedido, en una sucursal bancaria que se encuentra a solo metros de una dependencia policial.

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