Patricia Pena expuso la debilidad y agonía de la UCR en Avellaneda

La ex candidata a concejal por Juntos, Patricia Pena, dejó en evidencia las fracturas que tiene la UCR local, donde no hay una cabeza con capacidad de conducción y en las peleas internas por ganar espacios de poder terminan dando una pésima imagen del partido que no logra salir de los escándalos desde hace unos 10 años, agravándose las internas con la llegada del macrismo que impuso a sus candidatos por sobre los dirigentes locales que quedaron relegados a solo acompañar.

Por si fuera poco a las ambiciones personales y denuncias de todo tipo entre sus dirigentes, la mayoría de los referentes de la UCR hoy están seriamente cuestionados en las redes sociales y eso impacta en la opinión de los vecinos que ven como en Facebook, Instagram y WhatsApp «sacan los trapitos al sol» con denuncias de todo tipo.

Tan grande es el remolino de mierda que generan que el propio Luis Otero ex candidato a intendente de Avellaneda y presidente de la UCR local por breve tiempo renunció argumentando “diferencias esenciales, acumuladas e inaceptables” con las autoridades de la UCR de la provincia de Buenos Aires. Es decir, Maximiliano Abad.

Pero su salida no fue para pacificar las internas, todo lo contrario, fiel al estilo de la política que implantó el macrismo Otero alentó denuncias de todo tipo contra las facciones de la UCR que no responden a sus intereses y así se motorizaron denuncias de impacto mediático pero inocuas en cuanto a los hechos denunciados, donde se mezclo lo personal con lo político y solo se perjudica al partido.

Un claro ejemplo es la denuncia por discriminación a Valeria Traverso, donde se apunta a un grupo de jóvenes de la juventud radical por comentarios sobre su persona y el mal gusto de su pareja en chat privados, comentarios que son repudiables, pero que judicialmente puede ser rechazada la denuncia por el carácter de privacidad y la forma en que se accedió a los mismos, pudiendo ser imputado quien violó la intimidad de los participantes, con lo cual hay tela para rato en la cuestión y solo se bastardea al partido que debería estar por sobre los hombres.

Quienes de manera irresponsable han dado prensa a la denunciante terminan desvirtuando un reclamo justo para armar un circo donde todos terminan embarrados y ninguno se beneficia en lo político, quizás se conformen con unos minutos de fama mediática.

Hay que ver con objetividad y entender lo que se dice a los medios para comprender el daño irreparable que las internas le causan a la UCR, Traverso dijo a los medios que cubrieron su caso «En Avellaneda el Partido creó una mesa de ética en la que supuestamente se van a tratar estos temas. Pero la están haciendo muy larga y no sé qué están esperando para tomar una decisión porque estos jóvenes agredieron a muchas personas y no se puede hacer como si no pasó nada», denunció.

«Evidentemente el partido para lo único que nos usa a los militantes es para poner la cara. Para estar muchas horas en una plaza repartiendo volantes, pero nosotros no valemos nada».

Con estas declaraciones Traverso traslada las acciones de algunos pares de militancia al partido, ergo, es Traverso la que afirma que el partido usa a los militantes, entonces, ¿cómo se entiende que ella siga militando?, si el partido usa a los miembros y no valen nada, parece poco inteligente estar en él.

Más aún, qué vecino con dos dedos de frente votaría o confiaría en un partido donde sus propios miembros se denuncian, se agravian y demuestran poco interés en limar asperezas, con todo esto, la UCR local tiene poco futuro y los vecinos deben tener en cuenta que al momento de votar recuerden que la UCR era otra cosa, lo mismo los estudiantes universitarios donde se debaten cuestiones políticas, estos dirigentes pueden representar a alguien? si ellos mismos se enfrentan y denuncian? parece que no.

Mientras tanto, en el HCD que es lo que importa, Juntos, juega al sí, pero no, aprueba la Ordenanza pero, algo habitual en los concejales que pasaron por el reciento del lado de la UCR, el ex concejal Paz era habitué a desarrollar su oposición a los proyectos, para terminar votando a favor del oficialismo en eso de venderse como que era oposición, pero no quedar fuera de los beneficios de votar a favor, la metodología continúa, ejemplo, el acuerdo con la empresa Shell, del que ninguno demostró tener un conocimiento certero y solo dijeron lo obvio que hay que ser responsables con el destino de los millones que recibirá el municipio, resumido, no hicieron nada relevante, solo bla bla.

Será cuestión de esperar el nuevo escándalo radical que viene cubriendo todos los rubros, desde lo moral, lo ético, lo criminal, hasta lo personal, con cuernos y amantes incluidos, en todos los casos con un común denominador, la traición.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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