Según las fuentes oficiales su sanción, fue por “notoria actitud, inocente, controlada e insinuante, haciendo un uso indebido de las prendas y equipo policial asignado, advirtiéndose, una gran cantidad de visualizaciones, superando ampliamente las 1000 personas, sin ser el único video del mismo tenor y efecto”.
Según el sumario interno, “dicha conducta irregular e indecorosa de la oficial afecta notablemente el prestigio de la institución a la que pertenece y, lejos de atentar contra la libertad de expresión, resulta a contrario sensu para preservar el orden y la tranquilidad pública”.





Redes sociales y adicciones un problema de la Policía de la Ciudad
El caso de la efectivo policial conocida en redes sociales y sitios de contenido para adultos es en realidad una medida tendiente a mostrar a la sociedad que existe un mínimo control interno, aunque la realidad es que hay más de 100 efectivos policiales de la Ciudad en redes sociales vendiendo contenido erótico, participando de videos donde se consumen sustancias y con personajes vinculados al mundo de la prostitución y el narcotráfico.
Muchas de esas policías comenzaron sus historias con algunas fotos y videos donde se mostraban patrullando y pasaron en pocos meses a someterse a distintas cirugías estéticas y cambiar radicalmente sus contenidos.
Todas pasaron de mudarse de un departamento que alquilaban pequeño a viviendas en barrios privados, vehículos de lujo, autos y camionetas de alta gama, ciclomotores, motos de agua y hasta embarcaciones, bienes imposibles de justificar con un sueldo policial.
Resulta que para las cirugías los efectivos policiales deben hacer uso de licencia y al parecer nadie controla las mismas, como resulta ridículo que la policía ignore que parte de sus efectivos tengan un crecimiento incompatible con los haberes, cuando en general sus publicaciones son públicas, salvo las que son pagas.
Algunos efectivos participan de videos de la industria pornográfica donde promocionan la prostitución, el sadomasoquismo y el consumo de drogas y bebidas.
Hoy el Ministerio de Seguridad de CABA, está conducido por el ex Comisario General Horacio Alberto Giménez, ex Oficial Superior de la PFA, quien entre algunos de sus destinos pasó por Delitos Federales, por lo que se supone tiene la experiencia y la formación para evitar que la fuerza policial de la que es el Jefe Político sea desprestigiada o más aún sospechada de ser cómplice de organizaciones criminales que como si se burlaran de la Ley captan a sus policías y las tienen como «empleadas».
Por el lado institucional el Jefe de la Policía de la Ciudad es Diego Ariel Casaló, si bien no tuvo una trayectoria extensa en la labor policial, fue Oficial Jefe de la Policía Bonaerense donde llegó a ser Subcomisario, hasta que ingresó en el año 2009 a la Policía Metropolitana y luego a la Policía de la Ciudad.
La Subjefe de la Policía de la Ciudad es Carla Mangiameli, con rango de Comisario General, es abogada y tiene diplomaturas en Género y Gestión Institucional, en Empleo Público Civil, Fuerzas Policiales y Responsabilidad Funcionarios Públicos, Federal y Local.
Llegó a la por entonces Policía Metropolitana en 2009 desde la Policía de Santa Fe, donde fue oficial auxiliar con una antigüedad de 12 años y ocho meses.
Es decir, todos tienen la experiencia, la formación y los conocimientos para encarar esta nueva realidad donde efectivos policiales se apartan de su juramento sin ningún remordimiento, seducidos por el dinero, los lujos y una vida que no es habitual en policías honestos.
Algo está fallando en el Ministerio de Seguridad y en la Policía de la Ciudad, el Jefe de Gobierno Jorge Macri, es en definitiva la máxima autoridad y quien debe dar respuestas a los vecinos, porque se jacta de tener una de las mejores policías, que es la que paga los mejores sueldos del país, un costo que amortizan los vecinos de CABA con sus impuestos.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw


