Solicitamos formalmente a la Gerencia de Recursos Humanos que disponga de los medios a su alcance para impulsar la modalidad de fundamentar POR ESCRITO las calificaciones (o descalificaciones) que reciben nuestros compañeros.
Consideramos inaceptable que el ejercicio de una práctica que deriva en la percepción de una Bonificación, una Beca o una Promoción. O lo que aún es mucho peor: La NO percepción de un Bonus, el menosprecio de una carrera o el abandono de un compañero, sea legitimado sin que el CALIFICADOR asuma sus fundamentos por ESCRITO.
Lo cual, no solo desacredita la calidad de LIDERAZGO que se espera de un funcionario que tiene gente a cargo, sino que se lo despoja al trabajador de su LEGÍTIMO derecho a DEFENDERSE. Y en más de un caso, de poder protegerse de su maltratador de turno.
Si quienes trabajan durante todo el año para obtener un reconocimiento de su superior quedan a expensas de una medición que se ejerce desde la impunidad que brinda el oscurantismo tenemos mal pronóstico para todos.
La autoridad se OSTENTA, no se DETENTA. La diferencia entre los dos casos está en la LEGITIMACION que la AUTORIDAD tiene entre SU PROPIA GENTE.
Donde hay DETENTADORES no hay LÍDERES.
La forma de instrumentar un esquema piramidal de poder se consuma de arriba hacia abajo. NO AL REVÉS.
Si no impartimos una instrucción clara que involucre al calificador con los fundamentos que lo inducen a calificar (o a descalificar) lo único que fomentaremos es:
El encubrimiento al DESTRATO. La calificación PASIONAL. Los mecanismos de VENGANZA. El aliento a LA INJUSTICIA.
El ÉXODO de recursos formados por nosotros. El DESALIENTO al esfuerzo individual. La banalización de LA ENCUESTA DE CLIMA.
La impunidad de los GENERADORES DE STRESS, la precarización del TRABAJO y finalmente la MEDIOCRIDAD de un Banco que exige mejor trato, mayor compromiso y menos “LAVAR LA ROPA SUCIA EN LA PILETA DEL VECINO DE ABAJO”.
Con la cordialidad y el respeto de siempre.


