Morón:Condenan a perpetua al asesino de un joven en Castelar

En septiembre de 2010 Nicolás Arroyo fue salvajemente asesinado de un balazo por un delincuente que intentó asaltarlo cuando se detuvo con un auto a comprar en un kiosco. Esta jornada, el imputado de cometer el homicidio fue sentenciado con la máxima pena.

El único acusado de haber asesinado al estudiante Nicolás Arroyo, durante un asalto cometido en septiembre de 2010 en la localidad bonaerense de Castelar, fue condenado a prisión perpetua, informaron fuentes judiciales.

El veredicto lo dio a conocer esta tarde el Tribunal Oral Criminal (TOC) 3 de Morón, que por unanimidad halló responsable a Esteban Román (31) de “homicidio agravado criminis causa”, es decir matar para intentar lograr la impunidad. “Esta es la condena que esperábamos, estamos muy conformes, pero lo único que queremos es que se cumpla. Fue una lucha de dos años y con esto se dio un paso muy importante”, dijo Norma Arroyo, madre de la víctima, tras salir de la sala de audiencias.

Allí, pocos minutos antes, Román escuchó la sentencia “sin inmutarse, como durante todo el juicio”, afirmó la mujer. “Ahora esperemos que encuentren al prófugo que acompañaba esa noche a Román. En el juicio dijeron que andaba con uno al que le decían ‘Papelillo‘ y aportaron datos sobre su fisonomía”, agregó Norma, que elogió el trabajo de los jueces Raquel Reneé Lafourcade, Mariela Moralejo Rivera y Alfredo Bonanno.

Tras conocerse el veredicto, la decisión fue celebrada por familiares y amigos de Arroyo, entre ellos varios jóvenes con bombos y camisetas de Boca Juniors, club del que era fanática la víctima. El fallo del TOC 3 de Morón coincidió con el pedido que habían formulado durante los alegatos tanto el Fiscal Marcelo Varona Quintián como el abogado del particular damnificado, Roberto Casco.

Ambos dieron por acreditado que Román fue quien la noche del 3 de septiembre de 2010 disparó contra el joven cuando éste paró con su auto para comprar en un kiosco, cuando regresaba de la facultad. Si bien nunca se encontró el arma para efectuar un cotejo balístico, se valoraron las declaraciones de varios testigos que presenciaron el homicidio, entre ellos la dueña del comercio, que señaló en la sala de audiencias a Román como el hombre que mató a la víctima.

También aportaron datos de interés la hija de la mujer, un amigo de Nicolás que esa noche lo acompañaba en el auto y una pareja a la que Román y un cómplice le robaron antes de cometer el crimen. En la audiencia, además, el Fiscal demostró ante los jueces las contradicciones en que, a su entender, incurrieron algunos testigos presentados por la defensa con la intención de favorecer al imputado respeto de dónde se encontraba la noche del asesinato.

Por su parte, la defensa de Román había solicitado que se lo absolviera al considerar que era “insuficiente” la prueba reunida en su contra. El hecho que se juzgó ocurrió a las 23:00 hs. del 3 de septiembre de 2010, cuando Arroyo regresaba de la facultad junto a un amigo, Guillermo Pasto, a bordo de su Renault Clío.

Los jóvenes se detuvieron a comprar una bebida en un kiosco ubicado en Blas Parera y William Morris de Castelar Sur, antes de continuar su recorrido hasta sus respectivas casas. Pasto descendió del vehículo para comprar en el local y Arroyo se quedó a bordo del auto, cuando arribaron al lugar dos delincuentes con intenciones de robo, uno de ellos armado.

El primero de los ladrones se dirigió hasta el kiosco y asaltó a una pareja que se acercaba en ese mismo momento. Su compañero, quien de acuerdo al alegato fue Román, fue hasta al Clío a robarle a Arroyo y, al ver que se resistía, le disparó un tiro y escapó. El disparo ingresó por la espalda del estudiante, a la altura del omóplato, y le produjo la muerte prácticamente en el acto.

Unas dos semanas después del homicidio y, luego de unos 18 allanamientos, la Policía detuvo a Román, que vivía a poca distancia del quiosco donde se concretó el robo.

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