El tema de los cortes de luz programados vuelve a estar en agenda, a punto tal que ya se llevan a cabo en algunas provincias del país. Esto, que desde hace unos meses anuncia el Gobierno, en poco tiempo también va a tener su efecto en la Ciudad y el Gran Buenos Aires, donde cada año colapsa el sistema.
Frente a esta situación, Carlos Minucci, secretario general de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE), asegura que “la medida de los cortes es incorrecta. La crisis casi siempre ha sido de distribución, porque ocurren problemas como el recalentamiento de los cables. La programación de cortes sólo se necesitaría en caso de que hubiera problemas de generación de electricidad –que no hay-, y ahí también se deberían tomar otras precauciones, como regular los partidos de fútbol a la noche o el uso de carteles luminosos”.
A modo de ejemplo, el dirigente explica que si en cualquier barrio se interrumpe la luz por dos horas por los cortes programados, una vez que transcurre ese lapso los usuarios vuelven a utilizarla con normalidad, y de nuevo puede llegar a producirse el corte por mayor consumo, dado que es posible que las instalaciones no soporten la carga: “La problemática está en que los cables no dan y esto no se dice, porque de inmediato la responsabilidad está en que faltan inversiones”.
En esa línea, Minucci insiste en que la electricidad debe ser un servicio público, ante lo cual, se muestra preocupado por algunos rumores que circulan actualmente: “se dice que el Gobierno prevé privatizar ENARSA, y eso nos pone en alerta. Nosotros sabemos lo que pasa cuando ocurre algo así, porque cuando se privatizó SEGBA lo pagaron los trabajadores con cerca de 20 mil despidos, y hoy, a pesar del crecimiento que hubo en el consumo, la realidad muestra que se redujo sensiblemente la cantidad de trabajadores en las empresas en que se dividió SEGBA y esa, también es una de las causas de la falta de servicio”.


