Mucho se habla de un término que impusieron los medios para graficar en dos palabras la situación socio-política de la Argentina, «la grieta», como un nuevo concepto de una evolución política que divide las intenciones de voto de los ciudadanos y que de un lado y del otro, todo los diferencia.
Así de un lado los identificados con los políticos liberales y de derecha acusan a los peronistas y sus corrientes internas con el populismo y el poco respeto a las instituciones.
Pero la realidad no está en los discursos ni en las publicaciones que ocultan bajo eufemismos la verdadera forma de pensar de los seguidores de la derecha, los exponen los comentarios que estos dejan en las redes sociales mostrando que el abismo entre unos y otros es en realidad mental.
Una nota en las redes de TN, revela sin interpretación alguna, le estupidez que vive en la mente de algunos personajes que nos rodean, que tal vez son conocidos, vecinos o familiares, no se trata de tomar una posición en defensa de los militares o de los supuestos terroristas, se trata del respeto a la condición humana, del respeto a la leyes y de no creer que se defiende el orden en un Estado violando la Ley.
Pero en el caso argentino, la cosa se agrava aún más, cuando por cobardía, ignorancia o idiotez hay quienes dicen que los militares no hicieron nada malo y que si no tenías nada que ver con los subversivos no pasaba nada.
Los invito a leer los comentarios en las capturas que acompañan la nota y a repudiar a sus autores, hay muchos casos de víctimas inocentes del gobierno de facto, como hay cientos de empresarios que sin ninguna actividad política simplemente fueron secuestrados para saquearlos o mediante amenazas de desaparecer firmaban el traspaso de su patrimonio a algún jefe miliar, policial o los civiles paramilitares que no defendían la Nación, eran simples delincuentes aprovechando la cobertura de un Estado inconstitucional.
Nada puede justificar la tortura ni las acciones aberrantes de personas con graves trastornos psicológicos, salvo que se encuentre en esos excrementos sociales una espejo que refleja lo que se oculta.
Me separan cuestiones debatibles con quienes defienden la prostitución como un trabajo, no considero la prostitución como un trabajo para difundir y alentar, pero nunca voy a estar aprobando a quienes por codicia y problemas no resueltos se aprovechen del otro en nombre de la patria, no son más que unos enormes cobardes que no merecen el mínimo respeto.




Por Marcelo Ricardo Hawrylciw



