La Ciudad hará controles para detectar consumo de drogas en conductores

El Gobierno porteño implementará análisis que buscarán restos de cocaína, marihuana y éxtasis en la saliva de los automovilistas, con el fin de prevenir accidentes de tránsito.

El Gobierno porteño implementará controles para detectar el eventual consumo de drogas de parte de conductores en la ciudad de Buenos Aires, en busca de reforzar la seguridad vial y prevenir accidentes de tránsito, según informaron autoridades comunales.

En los análisis se buscarán rastros de drogas como cocaína, marihuana y éxtasis en la saliva de los automovilistas, en el marco de una medida que seguramente generará polémica y que se llevaría a la práctica en un lapso de dos meses.

A los controles de alcoholemia, la Comuna sumará tests para determinar si los conductores están manejando bajo los efectos de estupefacientes, en un proceso que se efectuará mediante un reactivo y que demorará entre tres y cinco minutos, de acuerdo con fuentes oficiales.

Autoridades del Gobierno porteño garantizaron que se tratará de un método «no invasivo, estéril y descartable», aunque la iniciativa seguramente generará revuelo en momentos en los que se discute sobre la tolerancia legal de la tenencia de drogas en bajas dosis para el consumo personal.

Los controles estarán a cargo de «personal especializados» y en un primer momento se concentrarán en zonas de la ciudad donde abundan los boliches nocturnos.

En abril del año pasado, la Legislatura había sancionado una ley elaborada por el iputado Daniel Amoroso -en ese momento presidente de la Comisión de Tránsito- que incluía en las sanciones a quienes condujeran un vehículo bajo los efectos de drogas o «sustancias prohibidas».

Al anunciarse ahora la futura realización de los controles, Amoroso defendió la iniciativa y afirmó que «esto no implica para nada meterse con lo que haga la gente en el ámbito privado».

«Lo que se pretende es evitar accidentes de tránsito y salvar vidas. Hay que ser conscientes de que es tan o más peligroso que esté conduciendo un vehículo una persona con niveles elevados de alcohol en sangre que lo haga una que ha consumido una sustancia prohibida», aseguró el diputado.

«Es un peligro para sí misma y para los demás», advirtió.

El artículo 111 del Código Contravencional porteño prohíbe «conducir bajo los efectos de estupefacientes», al igual que la Ley Nacional de Tránsito, con penas similares a las que reciben quienes dan positivo en los controles de alcoholemia en a Ciudad: multas de 200 a 2.000 pesos o arresto de uno a 10 días.

Sin embargo, a diferencia de la alcoholemia, en la que se permiten hasta 0,5 de alcohol en sangre, en los controles de drogas no habrá una concentración mínima tolerada y la simple presencia de una sustancia alucinógena en el análisis impedirá a los conductores seguir manejando.

En un principio, sólo se controlarán las tres drogas de consumo más habitual (cocaína, marihuana y éxtasis), pero la lista podría ampliarse a otras drogas, como las anfetaminas o las benzodiacepinas, dijeron las autoridades.

La Ciudad argumentó que operativos similares se realizan con éxito en otras partes del mundo y especialistas en drogas aprobaron la iniciativa.

En este sentido, expertos aseguraron que manejar bajo los efectos de estupefacientes dificulta la coordinación, la velocidad de reacción, provoca una visión nublada y distorsiones de espacio, tiempo y lugar, entre otros aspectos negativos.

«Las drogas y los automotores son incompatibles», remarcó el director del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), Eduardo Bertotti.

Quizá porque se trata de un tema rodeado de prejuicios y «amonestación» social, pocas veces se analizan y difunden los efectos nocivos de las drogas (ilegales) en la conducción de automotores, dijo Bertotti.

La sobrevaloración de la capacidad propia para conducir, la reducción de la sensación de fatiga, el exceso de confianza y la disminución de raciocinio para valorar riesgo y toma de decisión son otros de los efectos nocivos que produce el consumo de cocaína
por ejemplo a la hora de manejar.

Parafraseando el conocido lema del alcohol, «Si bebe alcohol, No conduzca», desde ISEV proponen también que, «Si se droga, No conduzca», remarcó Bertotti.

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