Gerardo «panqueque» Martínez instala un acto a favor y otro en contra del Gobierno

Mañana en Esteban Echeverría Alberto Fernández será homenajeado por la UOCRA. La semana que viene la central obrera definirá “una acción gremial” por la inflación.

La mejora en los índices macroeconómicos y el deterioro en el bolsillo de los trabajadores habilitan fenómenos insospechados en el sindicalismo: el secretario general del gremio de la construcción (UOCRA), Gerardo Martínez, recibirá mañana a Alberto Fernández para celebrar la expansión de la actividad y la semana que viene impulsará una protesta por la aceleración de la inflación que incluirá al Gobierno como factor clave del descalabro en los precios.
“Puede parecer contradictorio pero no es así. Recuperamos todo el empleo que habíamos perdido desde 2018 y estamos en un gran momento de la construcción. Pero al mismo tiempo no podemos festejar los cierres de las paritarias porque se los lleva puesto el desequilibrio económico. Son responsables los formadores de precios pero también un Poder Ejecutivo que no se pone de acuerdo y no le encuentra la vuelta”, le explicó a este diario el “canciller” de la CGT.

La postura de Martínez expresa el desconcierto que impera en la central obrera con una gestión presidencial y del Gabinete económico que la mayoría de los dirigentes respalda y, en paralelo, un malestar popular creciente por la aceleración incesante de los precios que la organización no puede ignorar sin quedar a la zaga de los movimientos sociales que lo canalizan mediante movilizaciones callejeras. La inquietud deberá resolverse la semana pasada en una reunión del Consejo Directivo pautada para analizar una eventual marcha.
La acción de protesta le permitirá también a la CGT alinear su propia interna. Será un mecanismo para despegar del alineamiento automático con Alberto Fernández que sostuvieron hasta ahora el sector de los “gordos” de los grandes gremios de servicios y los “independientes” afines a todos los gobiernos y descomprimir la tensión con el espacio de Pablo Moyano, por lo general muy crítico del Gabinete económico. El dirigente llegó a marchar al Ministerio de Trabajo contra el jefe de esa cartera, Claudio Moroni, acaso el más fiel exponente del pensamiento del Presidente en el elenco de funcionarios.
El primer paso será mañana en Esteban Echeverría, en un camping de la UOCRA. Allí irá Alberto Fernández para recibir el apoyo de Martínez y la cúpula de la CGT, en un acto donde se espera también la presencia de funcionarios nacionales, gobernadores, intendentes, legisladores y dirigentes sociales alineados con el Frente de Todos. La convocatoria estaba pautada para la semana pasada pero el viaje de apuro del mandatario a Europa obligó a reprogramarla. Será un espejo del Congreso de Sanidad que contó con la participación de Alberto Fernández en su arranque y con discursos de la “mesa chica” de la CGT en apoyo a su administración.
El tirón de orejas, en cambio, empezará a diseñarse la semana que viene en el Consejo Directivo. Allí se prevé llamar a “una acción de protesta” por la aceleración imparable de los precios. “El descontrol de la macro pone en riesgo todo lo que conseguimos”, advirtió Martínez. El dirigente y otros referentes de la CGT coincidieron en que la medida apuntará en lo esencial a los empresarios visualizados como formadores de precios pero también al funcionariado incapaz de frenar la tendencia alcista. La diplomacia sindical se encargará de hacerlo de modo tal de que pueda leerse tanto como una amonestación al equipo económico como a las quejas de Cristina de Kirchner y La Cámpora, rivales constantes del sector más tradicional de la CGT.
Pero en el grupo camionero nada es tampoco lineal: las quejas del cosecretario general de la CGT de los últimos meses, e incluso su acercamiento a Máximo Kirchner, contrastaban con una postura mucho más conciliadora de su padre, Hugo Moyano, habitué de la Casa Rosada y la quinta de Olivos en tenidas familiares por invitación del jefe de Estado. Lejos de una actualización de la habitual estrategia de “policía bueno-policía malo” de los Moyano, se trataba de una manifestación del enfriamiento de la relación entre ambos, alimentado por la inquina de Pablo hacia Liliana Zulet, actual esposa de su padre. Aquella confrontación, sin embargo, pareció apaciguarse días atrás con un reencuentro entre los dos.

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