Lo que debería haber sido un escándalo político, terminó pasando sin sorprender a nadie, mucho menos a los grandes medios que solo reaccionan con el peronismo o cualquier partido que no sea de derecha o ahora liberal, el ex diputado Gerardo Milman, logró que Patricia Bullrich lo metiera por la ventana como planta del Senado de la Nación.
Sí los que venían a terminar con la casta y los privilegios de vivir del Estado, siguen nombrando allegados y aumentando el gasto en esos nombramientos sin que la contradicción de sus promesas los haga frenar, no les importa, ni siquiera cuando la presidente del Senado Victoria Villaruel por estos días se quejó de que las cuentas del cuerpo están en rojo y hay desfinanciamiento.
La ex ministro burló el veto de Karina Milei contra el legislador acusado como ideólogo del atentado contra Cristina Kirchner, mientras desfilaban por su despacho desde Martín Menem hasta Diego Santilli y Carlos Guberman. Con el gobierno sumido en la negociación con bloques aliados y opositores por la ley de leyes, Bullrich consiguió que Abdala sacara el nombramiento de Milman en una función por la que cobrará alrededor de 3 millones de pesos de sueldo y manejará una caja de la que no se informó el monto.
En el trámite de nombramiento aparece el nombre de Bartolomé Abdala como referencia, en tanto autoridad de la Cámara Alta.
El trámite se concretó a través de un memo registrado bajo el número 89869/2025 y fue ingresado por mesa de entradas con el usuario de Abdala. «Todo pedido de Bullrich a Abdala es venenoso», deslizó un libertario.
Así Patricia Bullrich suma a un hombre de su confianza, con quien era su tercero en el Ministerio de Seguridad de la Nación durante el gobierno de Mauricio Macri




