
Una vez más usando el nombre del radicalismo, el ex concejal y dirigente Fernando Landaburu, se lanza a las calles de Avellaneda, para prometer, mentir, estafar afiliados y de paso «pescar» alguna nueva femenina con ganas de trepar en la política y obvio un estómago a toda prueba.
Fernando Landaburu si tuviera un mínimo de dignidad, se quedaría en su casa o se dedicaría a pasear con el dinero ganado en tantos años de hacer de la política su medio de vida, que le permitió gozar de placeres que de otra forma solo los hubiera visto en series.
Con sus ojos celestes, su aspecto de «abuelito bueno»y esa cara de inocente que finge, a sorteada varios escándalos como cuando en medio de una reunión política se supo que llevaba meses engañando a su ex pareja a la que ya venía descalificando al hacer correr el rumor de que tenía graves problemas con la bebida.
Ahora en su acostumbrado oportunismo político porque no se le cae una idea ni poniéndolo patas arriba, sale a «denunciar» problemas ambientales en Avellaneda, sí más hipócrita no se consigue, pero estamos frente a un profesional de la mentira.
Él mejor que nadie, sabe que el tema del Arroyo Sarandí tiene la complejidad de que no depende solo del municipio de Avellaneda el intervenir en cuestiones de contaminación ambiental, ya que tiene una jurisdicción compartida con la Nación y la provincia de Buenos Aires, con esto, nadie niega cierta responsabilidad municipal pero no como lo cuenta Landaburu.
Lo que indigna es que este tipo despreciable de la política subestima la inteligencia y la información de los vecinos, porque varios referentes de la coalición política de su partido han sido o parte de la contaminación o encubridores de los responsables.
Ejemplos más cercanos el encubrimiento de Sebastián Vinagre cuando era Defensor del Pueblo de Avellaneda, que gasto fortunas en estudios que nunca reveló y que se llevó cuando dejo la defensoría, estudios pagados con el dinero del municipio, es decir de los contribuyentes.
El otro personaje involucrado en la contaminación y actual concejal, presidente del bloque Juntos por el Cambio Maximiliano Hernán Gallucci, quien fue durante muchos años directivo de la curtiembre familiar ubicada en la localidad de Sarandí, empresa vinculada a la contaminación en la zona.
En los medios locales todos saben perfectamente quien es Fernando Landaburu, pero prefieren jugar a los distraídos, esperando alguna pauta que este chanta suele repartir entre quienes «lo cuidan» ocultando la verdad y promocionando sus recorridas engañando a los vecinos.
Dijo el farsante: Es por ello que con la presidenta del Sub Comité de la UCR de Sarandí, Iris Domínguez, y varios militantes decidimos recorrer el barrio Nuñez – afectado inmediato por su proximidad con el Arroyo Sarandí – para charlar con los vecinos y concientizar sobre la gravedad del asunto.
Caradura si los hay, nunca le importó el tema de los vecinos afectados por la contaminación, jamás fue a ver como viven los vecinos que viven a la vera del arroyo, porque si hay tal gravedad como dice para los vecinos que viven próximos al arroyo, es más que obvio que los que conviven a centímetros de él, tienen una exposición y riesgo mayor, no hay que ser médico ni muy inteligente, pero no garpa la foto para Landaburu y teme que no le alcance poner cara de boludo para zafar del enojo de la gente.
El oportunismo político de este tipo genera solo repudio, alarma a los vecinos con supuestos estudios científicos que debería darlos a conocer y que cualquier vecino acceda a él, como el listado de las empresas contaminantes, falta a la verdad cuando señala que existe riesgo de vida de los vecinos solo por el Arroyo Sarandí, mientras parece que ignora la existencia de varias empresas que contaminan en el partido de Avellaneda, algunas exitosas y que curiosamente no son mencionadas.
Parece que Landaburu no quiere dejar la política y no es por una cuestión de dinero porque tiene más de lo que muestra, pero en la política encontró que es un excelente medio para que mujeres le deban «favores» que van a pagar por conseguir un cargo.
Te voy a estar observando Fernandito.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

