En un mundo cada día más expuesto al uso de las redes sociales como método de promoción personal o profesional hay quienes por desconocimiento o por necesidad equivocan la forma de publicitarse, porque no todo vale y menos cuando se tocan cuestiones de salud mental.
Un reel del perfil en Istragram del Estudio Jurídico Vanesa Piñeiro, en el que la abogada Vanesa Laura Piñeiro, T64 F389 CPACF, que se presenta en redes como Abogada (UBA). Coach profesional en Negociación Estratégica. Soluciones para Personas y Empresas. Resultados efectivos. Posgrado en Defensa del Consumidor (UP). Consultoría Legal para Empresas uso el caso del soldado de Granaderos Rodrigo Gómez, quien fue encontrado muerto en la Quinta de Olivos y se investiga como un suicidio, al parecer por estar angustiado por una deuda de 2 millones de pesos.
Al ver el reel, dejé mi opinión personal respecto a que me parecía repudiable el uso de una muerte para promocionar servicios profesionales y que consideraba poco serio que un profesional del derecho, haga afirmaciones sin haber tenido acceso a la causa y cuando aún la justicia no ha concluido sobre si la muerte fue un suicidio y mucho menos si no existe un delito vinculante como es la instigación al suicidio. También señalar que comienza el reel hablando de un soldado de Granaderos pare en el final decir que era un efectivo de la Gendarmería, este tipo de errores por sí solos desacreditan a cualquier profesional al exponerlo como un improvisado que habla de lo que no tiene claro y peor aún, sube el reel sin corregir el error, entonces la publicidad se vuelve en contra.
La respuesta del estudio fue lo esperado, fingir ceguera de lo relevante y justificarse en que la idea NO era publicitaria sino para REFLEXIONAR, porque las deudas generan angustia en las personas.
Bueno en su propio perfil profesional la abogada no describe tener conocimientos de psicología o sociología, con lo cual es temerario afirmar que la angustia por deudas pequeñas puedan derivar en un suicidio, el soldado usado como ejemplo debía alrededor de 2 millones de pesos en distintas entidades, nadie emocionalmente estable se mataría por una deuda de ese monto, es evidente que tenía otros problemas más allá de la deuda y es lo que la justicia investiga.
Pero vamos a suponer que la abogada tiene intenciones altruistas, que como dice no es una publicidad, en ningún momento aclara que sus servicios ofrecidos son gratuitos, lo que entre abogados se llama pro bono expresión latina que significa «por el bien público» y se refiere al trabajo voluntario y gratuito que profesionales (especialmente abogados) ofrecen para asistir a personas o causas que no pueden costearlo, promoviendo el acceso a la justicia y el bien común.
Entonces surge la pregunta lógica, ¿cómo ayuda a alguien que evalúa el suicidio por deudas? porque si cobra honorarios, quiere decir que a la deuda del cliente se suman los honorarios profesionales, lo que termina con su ensayo de persona interesada en ayudar, la palabra correcta es trabajo, asesoramiento pero con un costo, entonces si promociona sus servicios pagos, sí es una publicidad.
Lo grave es que la abogada en cuestión no reconoce el error, se justifica mal y eso la expone como un mal profesional, porque se supone que el abogado aboga y con este reel el mensaje está lejos de ello, si la intención fue otra mejor es reconocer el error en la comunicación y no hacer agua o que el fundamento sea, que hay comentarios que le agradecen la publicación, omitiendo que otros la critican con los mismo argumentos expuestos por quien escribe, de hecho son más los que la critican que los que agradecen.


El motivo de la nota es advertir a quien quiera contratar los servicios del Estudio Jurídico Piñeiro que tengan en cuenta estas contradicciones, porque entre sus servicios ofrecen amparos en salud, lo que hace menos lógico que se tome con banalidad un suicidio.
Como lo mencione en mi respuesta a la publicación si el interés social es genuino y es pro bono yo mismo voy a difundir su ayuda, sino mejor que tenga criterio para sus reel publicitarios.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw


