El militonto

militancia-Avellaneda Cuando uno intenta definir a ciertos parásitos que nos ha dado la política argentina, tal vez el más complicado es el del MILITONTO, esos que por agradar a su jefe político son capaces de inmolarse sin medir los resultados personales. Muchas veces sin tener en cuenta que los políticos cambian, que hoy «juegan» para un lado y mañana para otro.

Si hay una realidad triste desde la práctica que todo ciudadano debe tener de su participación en política es la de «vender» su honor, su inteligencia y hasta su vida para defender modelos que no comprende porque como en todo lo que uno vaya a practicar en la vida siempre es mejor estar preparado, no hay frase más idiota que leer o escuchar «a mí me parece», cuando lo primero que uno intenta es comprender, pero a los idiotas no es fácil comprenderlos, ya que pasan de las palabras descalificantes para quien no piensa como ellos al insulto y la amenaza, para retirarse herido en su propio ego al no poder comprender para poder debatir.

Hay muchas definiciones de militante y militonto, una define por comparación de esta forma, el militante tiene la capacidad de practicar, analizar, sintetizar y organizar la experiencia de su grupo para devolver esa experiencia a su grupo y enriquecerlo, a su vez, enriqueciendo su experiencia. desarrollo dialectico que le dicen. el militonto solo sigue las recetas de quienes, desde afuera de su grupo, le dicen que debe hacer y hacia donde debe dirigir su lucha, pasando a ser un titere de intereses que no son los de su grupo. «idiotas útiles» 

En Avellaneda no solo abundan los militontos, sino que compiten para mostrarle a su jefe quien es el que más se la banca, y de esta forma infectan las redes sociales creyendo que todo el mundo es igual y no les va a responder, algunos por miedo y otros para no perder la calma, y eso afecta a la participación democrática, porque no hay incoherencia mayor que pregonar la inclusión y el respeto por los derechos humanos para después terminar intimidando y censurando.

Son tan mediocres y con poca capacidad de razonamiento que cuando les falta argumentación se viene otra frase del manual del militonto, ¿ cuál es tu propuesta?. Al poco afecto al trabajo, esta gente además pretenden que uno lo haga por ellos que son los que cobran un sueldo por el que no están a la altura de las circunstancias, así está muy bueno ser funcionario, si es otro el que tiene que traerles de forma gratuita el trabajo que no hacen.

Por eso militontos, dejen de crear perfiles truchos, déjense de joder con las amenazas y las afirmaciones incorrectas, trabajen, capacítense, pero por sobre todo, dejen de dar lástima, porque es evidente que no sirven ni para ser un correcto militonto.

 

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

 

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