Las altísimas tasas que el Banco Nación paga por los depósitos en dólares a sus clientes tiene forma de conejo blanco que sale de la galera. Alcanza con linkear dos datos para tanta generosidad oficial: en primer lugar, una parte de esos depósitos quedan en el Banco Central fortaleciendo a las reservas; y lo segundo, es que el equipo económico detectó que se acelera la salida de dólares que ingresaron al sistema financiero por el blanqueo.
Así la Tasa Nominal Anual que ofrece el Banco Nación por los depósitos en dólares es del 2% por ventanilla y del 2.5% por operaciones electrónicas. Un interés demencial si se lo compara con los bancos comerciales con los que compite. El Santader paga 0,05% y el BBVA 0,35%. Al reducir el universo a los bancos públicos, vale la comparación con el Banco Ciudad que paga 0,01%. El Nación paga más de doscientas veces más.
La decisión de subir tan brutalmente las tasas que se tomó este lunes no parece casual, sino más bien motivada por la dificultad para acumular divisas. Una de las razones que explican la caída de reservas en el Banco Central es el drenaje de los depósitos en dólares.
Acaso, el más relevante haya sido una cuestión de liquidez. El volumen de depósitos en dólares viene a la baja: desde finales de octubre -cuando expiró el blanqueo de capitales-, las colocaciones ya cayeron en u$s4.605 millones.
En el sistema financiero se nota un goteo permanente de divisas, de parte de empresas e individuos que habían adherido al blanqueo en efectivo. Se fueron a razón de u$s51 millones diarios.
Los depósitos en dólares del sector privado (empresas y particulares) siguen por el tobogán. Ya se ubican por debajo de los u$s30.000 millones, el nivel más bajo desde septiembre del año pasado.



