El Gobierno amplió el secreto militar sobre los F-16 y restringió el acceso a información vinculada a futuras exportaciones

El Poder Ejecutivo declaró confidencial toda la información vinculada a la eventual exportación de material asociado al sistema de armas, una medida que apunta a resguardar procesos de mantenimiento, actualización y soporte técnico de la flota.

El Gobierno dispuso este martes una nueva ampliación del régimen de secreto militar que rodea la incorporación de los aviones de combate F-16 adquiridos por la Fuerza Aérea Argentina. A través del Decreto 735/2026, publicado en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo declaró confidencial toda la información vinculada a la eventual exportación de material asociado al sistema de armas, una medida que apunta a resguardar procesos de mantenimiento, actualización y soporte técnico de la flota.

Nuevo decreto: qué materiales quedan bajo secreto militar

La decisión oficial amplía el alcance de los elementos clasificados a los que solo podrá acceder personal autorizado. De acuerdo con los fundamentos del decreto, la restricción alcanza a componentes vinculados al sistema de armas F-16 que eventualmente deban ser exportados para tareas de mantenimiento, modernización o actualización tecnológica.

Entre los materiales incluidos figuran partes integrantes de las aeronaves, motores, repuestos, armamento real y de entrenamiento, considerados por el Gobierno como elementos sensibles para la seguridad nacional. La medida busca establecer un marco específico de protección de información durante las operaciones logísticas que requiera la flota.

La compra de los F-16 y el origen de las restricciones

La nueva normativa se suma a una serie de decretos emitidos desde 2024 que fueron ampliando progresivamente el régimen de confidencialidad sobre el programa de incorporación de los F-16.

El primer antecedente fue el Decreto 370/2024, mediante el cual se declaró secreto militar la operación contractual para la adquisición de los aviones de combate comprados a Dinamarca. Meses más tarde, el Decreto 807/2024 extendió esa clasificación a las obras de infraestructura necesarias para la recepción y operación de las aeronaves, así como también a la importación de material relacionado.

La medida impulsada por el entonces ministro de Defensa, Luis Petri, alcanzó particularmente a la VI Brigada Aérea de Tandil y al Área Material Río Cuarto, en Córdoba, instalaciones fundamentales para el despliegue del nuevo sistema de armas.

Los acuerdos con Estados Unidos y el programa de modernización

Antes de finalizar 2024, el Gobierno avanzó con una nueva ampliación mediante el Decreto 1073/2024, que incorporó bajo secreto militar los contratos adicionales para sumar equipos y capacidades complementarias.

La decisión incluyó los acuerdos celebrados con Estados Unidos a través del programa Foreign Military Sales (FMS) y otros convenios suscritos con la Armada estadounidense. El paquete de adquisición contempló 24 aviones F-16, cuatro simuladores de vuelo, ocho motores adicionales y un stock de repuestos garantizado por cinco años.

Asimismo, el acuerdo incluyó programas de capacitación para pilotos y personal técnico especializado. La operación fue posible tras una serie de gestiones internacionales que permitieron destrabar aspectos vinculados a la transferencia de tecnología y equipamiento.

El Gobierno justifica la medida por razones de seguridad y mantenimiento

En los considerandos del Decreto 735/2026, el Poder Ejecutivo señaló que el sistema de armas inició actividades de vuelo el 30 de marzo de 2026 en el Área Material Río IV, lo que generó la necesidad de avanzar con regulaciones específicas para futuras exportaciones temporales destinadas a tareas de mantenimiento y actualización.

La implementación de la medida quedará bajo la órbita de la Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa, organismo que fue autorizado a realizar todas las acciones necesarias para concretar las exportaciones bajo el régimen de clasificación establecido.

El decreto lleva las firmas del presidente Javier Milei y del ministro de Defensa, el teniente general Carlos Alberto Presti. En su primer artículo declara secreto militar, en los términos del Decreto 9390/63, a la exportación de material relacionado con el sistema de armas adquirido por la Fuerza Aérea Argentina y a los contratos complementarios para la incorporación de equipos y capacidades adicionales.

Con esta nueva disposición, el Gobierno consolida un esquema integral de confidencialidad sobre el programa F-16, considerado uno de los principales procesos de reequipamiento militar encarados por la Argentina en las últimas décadas.

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