
El comandante de la Patrulla Fronteriza (ICE), Gregory Bovino, abandona Minnesota junto con algunos de sus agentes. Lo reemplaza Tom Homan, un especialista.
Gregory Bovino se había convertido en el rostro público de la actividad de control de inmigración de la administración Trump en Minneapolis: el presidente norteamericano afirmó haber tenido una «muy buena conversación» con el gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz.
El notable cambio de tono de la Casa Blanca se relaciona con el gran impacto social que generó el conflicto migratorio: dejó varias víctimas fatales, entre ellas, ciudadanos estadounidenses.
Donald Trump afirmó que reducirá el número de agentes federales en toda Minnesota si las autoridades locales aumentan su cooperación con las autoridades federales.
La controversia ya estaba escalando en el ámbito judicial: un magistrado federal abordó una demanda de Minnesota para poner fin en ese estado a la presencia del ICE (tropas de migración y aduanas).
El director del FBI, Kash Patel, sugirió que era ilegal que Pretti llevara un arma a las protestas relacionadas con la inmigración en Minneapolis, una afirmación que los grupos de propietarios de armas rebatieron.
Portar un arma de fuego es legal en Minnesota y las autoridades locales han afirmado que el trabajador de la salud poseía un arma legalmente.

La llegada de Tom Homan a Minnesota indica un cambio en la estrategia migratoria.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró el que Homan sería el principal punto de contacto sobre el terreno y que Bovino «continuaría liderando la Patrulla Fronteriza y de Aduanas en todo el país».



