El 2014 dejó un triste saldo en el denominado barrio Villa Tranquila, de Avellaneda, sin cifras oficiales exactas, ya que no se realizan estadísticas oficiales al respecto, por las publicaciones periodísticas, han tenido el record en asesinatos violentos, muchos de los cuales ocuparon días en los medios masivos, pero lo más preocupante es que en casi todos los casos los homicidas permanecen impunes.
Villa Tranquila es uno de los lugares más humildes de Avellaneda, ubicada a metros de la Capital Federal, desde hace muchos años, se convirtió por su ubicación en uno de los lugares preferidos por delincuentes para ocultarse y también para ir y venir aprovechando el fácil y rápido acceso al lugar.
Durante más de una década, la droga ha crecido de una forma alarmante en el barrio, y su venta sumado al consumo han hecho que un barrio peligroso se vuelva aún más peligroso, al extremo que muchos de los habitantes que incluso nacieron allí, teman salir de sus casas para trabajar, estudiar o bien salir a actividades sociales.
Si bien desde el municipio desde hace años se intenta urbanizar y se trabaja por la inclusión de los habitantes con distintos proyectos y planes, todo termina siendo inútil por el alto índice de delitos, muchos de ellos cometidos por adictos a las drogas.
Han sido víctimas de delitos desde los institutos educativos, como la FM Tranquila que se instaló en el lugar, más para hacer campaña política que para encarar un trabajo social en el lugar.
Para los jóvenes, hablarles de inclusión, de promesas de centros de rehabilitación a las adicciones, sin un plan de seguridad que prevenga y combata la venta de drogas y de los elementos robados, es generar una ilusión que duele, es mostrarles una realidad a la que nunca arribarán por las malas políticas que se ejecutan.
Desde el municipio nos consta, no han hecho nada por colaborar con el esclarecimiento de algunos de los crímenes, a pesar de que se vinculaba a personajes que suelen ser «utilizados» como «militantes rentados» en realidad, patoteros al servicio de quien pague.
El propio intendente Jorge Ferraresi, ha prometido más de lo que ha llevado adelante, y lo poco hecho, como ya mencionamos, es notablemente visible, con los colores de la gestión y una clara muestra de «cartel partidario», parecería que aún, no han entendido que lo municipal es de los vecinos y no del político de turno.
Hoy la realidad es que Villa Tranquila sigue con un elevado índice de muertes, de delitos varios, con vecinos con miedo, incapaces de mudarse, sin ningún tipo de asistencia del Estado, encerrados, concurriendo a los trabajos en grupos para no ser asaltados, con la seguridad de que si les roban serán también agredidos, porque el delincuente de tranquila es violento, sin ningún tipo de respeto por el que trabaja, sin importar si es hombre o mujer, si hay hijos o una familia que los espera.
Por si todo esto fuera poco, existen otros delitos que se cometen en el lugar, como es la explotación de menores sometidos a mendigar, la justicia al respecto ha desbaratado algunas de estas bandas, pero al parecer no alcanza, el otro temor que crece entre los habitantes es el de la Trata de Personas, un negocio lucrativo y en el que saben los captores que en lugares así, la policía no suele poner predisposición para investigar.
Hacemos desde el Multimedios El Sindical, un llamado a todos los sectores políticos de Avellaneda, para que se ocupen de estos vecinos, de las problemáticas del barrio, de esa gente que vive con miedo.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw


