Nos dirigimos a Uds. en nombre de la Comisión de Judiciales (y otros) por un Trabajo Libre de Violencia y Acoso, una agrupación independiente y autoconvocada, integrada por trabajadorxs del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires y de la Nación Argentina que hemos transitado situaciones de violencia laboral, acoso, discriminación por motivos de género y violencia institucional, y por otrxs trabajadorxs judiciales que apoyan nuestros objetivos y reclamos.
Nuestra Comisión nació de la necesidad urgente de visibilizar, denunciar y transformar las condiciones de trabajo que muchas veces se ven atravesadas por prácticas violentas, discriminatorias y abusivas, especialmente hacia trabajadorxs que alzan la voz. Nos une la convicción de que el silencio y el aislamiento sólo fortalecen la impunidad, y que la organización colectiva es el camino para lograr un ambiente laboral seguro, digno y libre de violencias.
Colaboramos y contenemos a las víctimas, ofreciéndoles apoyo y acompañamiento; difundimos los casos para darles visibilidad y exigir justicia; realizamos relevamientos; promovemos cambios en las políticas laborales para garantizar entornos libres de violencia; exigimos que el Poder Judicial y el Ministerio Público de la Pcia. de Buenos Aires implementen un protocolo conforme el convenio 190 y la recomendación 206 de la OIT, y que sus homónimos de la Nación tornen efectivos los derechos y garantías conferidos a las víctimas por su protocolo ya vigente.
En este marco, nos gustaría presentarnos formalmente ante ustedes y explorar la posibilidad de articular acciones conjuntas, ya sea en forma de red, mesas de trabajo, talleres, encuentros de reflexión o cualquier otra instancia que nos permita sumar fuerzas y avanzar hacia el objetivo compartido de erradicar la violencia y el acoso laboral desde una perspectiva de derechos humanos, género y diversidad.
En tiempos donde la violencia simbólica y política atraviesa cada vez más a las mujeres, a los sectores populares, a quienes luchan, lxs agresorxs se sienten impunes. Y lo son. Porque hay corporativismo, encubrimiento, revictimización y una cultura de la violencia que se profundiza peligrosamente. Los discursos de odio no se quedan en lo abstracto: se cuelan en nuestras oficinas, en los pasillos, en las relaciones laborales, y refuerzan condiciones de sobreexigencia, maltrato, hostigamiento, precarización y silenciamiento.
Y este flagelo social se agrava con la crisis, con la falta de personal, la exigencia de cumplir tareas fuera del horario de trabajo, la sobrecarga laboral cotidiana y la sobreexplotación. El desgaste se multiplica. El burnout es real.
Por eso, nos proponemos construir redes de organización y acción colectiva junto a otras organizaciones, sindicatos, espacios sociales y de Derechos Humanos.
Impulsamos que, la experiencia que estamos construyendo, pueda replicarse en otros sectores públicos y privados, para que más trabajadorxs puedan organizarse, denunciar y defender sus derechos. En esa línea, promovemos activamente la conformación de Comisiones como la nuestra en distintos ámbitos laborales. Espacios que funcionen como mecanismos de vigilancia ciudadana, que empoderen a las víctimas y faciliten su organización, que fomenten la participación activa de la sociedad trabajadora en la defensa de sus derechos y la promoción de ambientes laborales libres de violencia, que reduzcan los obstáculos burocráticos, que eviten la revictimización y enfrenten la violencia institucional. Estamos convencidxs de que estas Comisiones —en diálogo con el movimiento sindical, feminista y de Derechos Humanos— tienen un potencial transformador enorme en la cultura del trabajo.
Avanzamos, además, con iniciativas concretas: redactamos un proyecto de ley para implementar el Convenio 190 de la OIT y su Recomendación 206, que ya entregamos en mano a diputadxs nacionales y provinciales.
Impulsamos también la realización de una audiencia pública en el Congreso Nacional, donde víctimas de distintos sectores estatales (Salud, Educación, Justicia, Administración Pública, etc.) puedan exponer la violencia que viven a diario y que el Estado encubre sistemáticamente.
Por todo esto, estamos recolectando testimonios de trabajadorxs estatales y buscando más apoyo para lograr que nuestro proyecto de ley sea presentado. Agradecemos profundamente la difusión, el contacto con víctimas (sin importar su género), el acompañamiento a esta propuesta de audiencia pública, y cualquier forma de apoyo para hacer crecer esta red que soñamos.
Quedamos a disposición para coordinar una reunión virtual o presencial, compartir más información sobre nuestro recorrido, y conocer el trabajo que ustedes realizan.
Desde ya, muchas gracias por tomarse el tiempo de leernos y por el compromiso que sabemos que sostienen en estas luchas tan necesarias en los tiempos que corren.
Saludamos a Ud. atentamente,




